Mi?rcoles, 28 de septiembre de 2005



PAUL ELUARD

Eug?ne Grindel (Paul Eluard) naci? en 1895 en Saint Denis (Francia). De vida viajera e inquieta, al igual que su poes?a, Eluard es uno de los fundadores de la poes?a Surrealista. En 1921 funda la revista ?Proverbe? de donde surgen los primeros dada?stas. Desaparece de Paris y al volver aparece sus primeros libros surrealistas. Y comienza a publicar en la revista de Breton ?Le surr?alisme au service de la revolution? uni?ndose a este en sus planteamientos pol?ticos revolucionarios.


EL ALBA DISUELVE LOS MONSTRUOS

IGNORABAN
Que la belleza del hombre es m?s grande que el hombre

Viv?an para pensar pensaban en callarse
Recuperaban su inocencia con la muerte

Hab?an puesto en orden
Bajo el nombre de riqueza
Su miseria su amante

Mordisqueaban flores y sonrisas
S?lo encontraban corazones en la punta de su fusil


No comprend?an las injurias de los pobres
De los pobres indiferentes ma?ana

Sue?os sin sol les convert?an en eternos
Pero para que la nube se transformara en barro
Descend?an ya no daban cara al cielo

Toda su noche su muerte su bella sombra miseria
Miseria para los dem?s

Olvidaremos a esos enemigos indiferentes

Una multitud muy pronto
Repetir? la clara llama con voz muy dulce
La llama para nosotros dos par nosotros s?lo paciencia
Para nosotros dos dondequiera que sea el beso de los vivos







Y m?s cuando estalla la Segunda Guerra Mundial. Eluard se una a la resistencia con las armas que tiene, la poes?a, y por ellos es perseguido por la GESTAPO .



LIBERTAD

En mis cuadernos escolares
En mi pupitre y en los ?rboles
En la arena en la nieve
Yo escribo tu nombre

En todas las p?ginas le?das
En todas las p?ginas blancas
Piedra sangre papel o ceniza
Yo escribo tu nombre


En las estampas doradas
En las armas de los guerreros
En la corona de los reyes
Yo escribo tu nombre

En la jungla y el desierto
En los nidos de la retama
En el eco de mi infancia
Yo escribo tu nombre

En la maravilla de las noches
En el pan blanco de los d?as
En las estaciones novias
Yo escribo tu nombre

En todos mis trapos de azul
En el estanque sol enmohecido
En el lago luna viva
Yo escribo tu nombre

En los campos en e horizonte
En las alas de los p?jaros
Y en el molino de las sombras
Yo escribo tu nombre


En cada bocanada de la aurora
E el mar en los barcos
En la loca monta?a
Yo escribo tu nombre

En el musgo de las nubes
En el sudor de la tormenta
En la lluvia densa y desabrida
Yo escribo tu nombre

En las formas centelleant4es
En las campanas de colores
En la verdad f?sica
Yo escribo tu nombre

En los senderos despiertos
En los caminos desplegados
En las plazas desbordantes
Yo escribo tu nombre

En la l?mpara que se enciende
En la l?mpara que se apaga
En mis casas reunidas
Yo escribo tu nombre

En el fruto dividido
Del espejo y de mi cuarto
En mi lecho agujero vac?o
Yo escribo tu nombre

En mi pero goloso y tierno
En sus orejas inhiestas
Es su pata torpe
Yo escribo tu nombre

En el trampol?n de mi puerta
En los objetos familiares
En la oleada de fuego bendito
Yo escribo tu nombre

En toda la carne entregada
En la frente de mis amigos
En cada mano que se tiende
Yo escribo tu nombre

En el cristal de las sorpresas
En los labios atentos
Por encima del silencio
Yo escribo tu nombre

En mis refugios destruidos
En mis faros derrumbados
En los muros de mi tedio
Yo escribo tu nombre

En la ausencia sin deseos
En la soledad desnuda
En los pelda?os de la muerte
Yo escribo tu nombre

En la salud recobrada
En el peligro desaparecido
En la esperanza olvidad
Yo escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Empiezo de nuevo mi vida
He nacido para conocerte
Para nombrarte

Libertad.



Al acabar la guerra Eluard vuelve de sus poemas combativos a su poes?a real, la que habla del mundo, del amor, de los sue?os, de lo real y lo irreal, de la vida , de la muerte..El amor...





Armadura de presa el negro perfume resplandece
Los ?rboles est?n cubiertos de un paisaje de almendra
Cuna de todos los paisajes las llaves los dedales
Las llanuras de inquietud las monta?as de alabastro
Los faroles de suburbio el pudor las tormentas
Los gestos imprevistos consagrados al fuego
Las rutas que separan al mar de sus ahogados
Todos los jerogl?ficos indescifrables.
La flor de cardo construye un castillo
Sube por las escaleras del viento
Y de las semillas con cabeza de muerte.
Las estrellas de ?bano sobre los brillantes cristales
Todo se lo prometen a sus amantes
Mientras las dem?s simulan
Que mantienen el orden de plomo.
Muda desdicha del hombre
Su rostro al amanecer
Se abre como una prisi?n
Sus ojos son cabezas cercenadas
Sus dedos le sirven para contar
Para medir para apresar para convencer
Sus dedos saben atraer.
Ruina del auditorio
Su emoci?n est? hecha pedazos
Su entusiasmo en el agua
Los adornos colgados del terror del rayo
L?vidos pastos donde las rocas saltan
Para terminar
En la tumba adornada de preciosos mu?ecos
Un velo de seda sobre la lentitud de la lujuria
Para terminar
De un solo hachazo en la espalda.
En los barrancos del sue?o
El silencio eleva a sus hijos
He aqu? el ruido fatal que estalla los t?mpanos
La polvorienta muerte de los colores





LA MUERTE, EL AMOR, LA VIDA...

Cre? que me romper?a lo inmenso lo profundo.
Con mi pena desnuda, sin contacto, sin eco,
me tend? en mi prisi?n de puertas v?rgenes
como un muerto sensato que hab?a sabido morir.
Un muerto coronado s?lo de su nada ...
Me tend? sobre las olas absurdas del verano
absorbido por amor a la ceniza.
La soledad me pareci? m?s viva que la sangre.

Quer?a desunir la vida,
quer?a compartir la muerte con la muerte,
entregar mi coraz?n vac?o a la vida
borrarlo todo, que no hubiera ni vidrio ni vaho...
Nada delante, nada detr?s, nada entero.
Hab?a eliminado el hielo de las manos juntas,
hab?a eliminado la osamenta invernal
del voto de vivir que se anula.
T? viniste y se reanim? el fuego,
cedi? la sombra el fr?o,
aqu? abajo se llen? de estrellas
y se cubri? la tierra.
De tu carne clara me sent? ligero...
Viniste, la soledad fue vencida,
tuve una gu?a sobre la tierra y supe
dirigirme, me sab?a sin medida,
adelantaba ganaba tierra y espacio

Iba sin fin hacia la luz ...
La vida ten?a un cuerpo, la esperanza tend?a sus velas
promisoria de miradas confiadas para el alba.
De la noche surg?a una cascada se sue?os.

Los rayos de tus brazos entreabr?an la niebla.
El primer roc?o humedec?a tu boca
deslumbrando reposo remplazaba el cansancio.
Yo amaba el amor como en mis primeros d?as.

Los campos est?n labrados las f?bricas resplandecen
y el trigo hace su nido en una enorme marea,
las mieses, la vendimia, tienen muchos testigos,
nada es singular ni simple,
el mar est? en los ojos del cielo o de la noche,
el bosque da a los ?rboles seguridad
y los muros de las casas tienen una piel com?n,
los caminos siempre se encuentran.

Los hombres est?n hechos para entenderse
para comprenderse, para amarse,
tienen hijos que ser?n padres de los hombres,
tienen hijos sin fuego ni lugar
que inventar?n de nuevo a los hombres,
y la naturaleza y su patria
la de todos los hombres
la de todos los tiempos.




EN 1952 muere en Paris. Y con ?l se va probablemente el mejor poeta de ese movimiento, sus libros, sus poemas, son de una belleza inigualable, no creo que exista en ninguna de las ramas del arte que se incluyen dentro del movimiento surrealista nada parecido a la belleza de alguno de sus poemas. Son m?sica, y con cuadros y son color, y son sue?os e im?genes y luz y luna y sol verdad y mentira. y ...no lo son



XXIII

Viaje del silencio
Desde mis manos a tus ojos
Y entre tus cabellos
Donde unas doncellas de mimbre
Se adosan al sol
Mueven los labios
Y dejan a la sombra de cuatro hojas
Alcanzar su c?lido coraz?n de sue?o.



A MEDIANOCHE

Se abren puertas se descubren ventanas
Un fuego se enciende y me deslumbra
Todo se decide encuentro
Criaturas que yo no he deseado.

He aqu? el idiota que recib?a cartas del exterior
He aqu? el anillo precioso que ?l cre?a de plata
He aqu? la mujer charlatana de cabellos blancos
He aqu? la muchacha inmaterial
Incompleta y fea ba?ada de noche y de miseria
Cargada de absurdas plantas silvestres
Su desnudez su castidad sensibles de cualquier parte
He aqu? el mar y barcos sobre mesas de juego
Un hombre libre otro hombre libre y es el mismo
Animales exaltados ante el miedo con m?scara de barro
Muertos prisioneros locos todos los ausentes.

Pero t? por qu? no est?s aqu? t? para despertarme




Para Eluard su poes?a se basaba en que ? el poeta, el hombre se apodere de la realidad, la domine. Esta realidad no puede nunca confundirnos. No se enmascara. No existe el ?ngel de la realidad. Puede llamarse idiotez, miseria,, enfermedad, guerra: El poeta no vive sobre cimas, no se mece a menudo en dulces beatitudes; y cuando ha contrastado el peligro no debe someterse a ?l. Y sobre todo no puede someterse a esa melancol?a eminente que le levara a las filas de los que Lautreamont llama ?los grandes cabezas fofas?. El poeta no debe considerar que las v?as de la poes?a son estrechas y que sus formas son inmutables. Todo poeta valiente tienes el deber de abrir un camino tan largo como sea posible para la exaltaci?n humana. Y para ello todas las formas son buenas, su lenguaje se compone de todas las palabras, de todas las cosas. No existen formas consagradas ni palabras sagradas o profanas o vulgares?... Esto es Eluard, esto es poes?a, el mundo abierto, incluso entre las filigranas , a veces, de sus figuras po?ticas de sus escritos, est? el mundo, claro y centelleante, palpitando como un coraz?n sin oxidar...


EL AVE F?NIX

Soy el ?ltimo en tu camino
la ?ltima primavera y ?ltima nieve
la ?ltima lucha para no morir.

Y henos aqu? m?s abajo y m?s arriba que nunca.

De todo hay en nuestra hoguera
pi?as de pino y sarmientos
y flores m?s fuertes que el agua...

Hay barro y roc?o...

La llama bajo nuestro pie la llama nos corona.
A nuestros pies insectos p?jaros hombres
van a escaparse

Los que vuelan van a posarse.

El cielo est? claro, la tierra en sombra
pero el humo sube al cielo
el cielo ha perdido su fuego.

La llama qued? en la tierra.

La llama es el nimbo del coraz?n
y todas las ramas de la sangre
Canta nuestro mismo aire..

Disipa la niebla de nuestro invierno
h?rrida y nocturna se encendi? la pena,
floreci? la ceniza en gozo y hermosura
volvemos la espalda al ocaso.

Todo es color de aurora.



VIVO SIEMPRE



Y me sent? sin pudor sobre la ola
De ese r?o lejano resaltado en sol verde
Los ?rboles honraban la noche y las estrellas
Vi claro en la noche desnuda del todo
En la noche desnuda qu? mujer
Me mostr? su rostro
Se mostr? desnuda del todo
Su belleza adulta era m?s seria
Que las leyes imp?as de la necesidad
Contra ella los adornos de la naturaleza
Pueriles ejerc?an sus arenas eternas
De hierro y de m?rmol y de sal
Contra ella el diamante del cielo
Se ablandaba se desluc?a
Sin embargo era una belleza
De arena y de espuma y de crep?sculo
Pero era una belleza
De carne de lengua y de pupilas
Una belleza yema y resto de las estaciones
Belleza que se apagaba bajo indecisos encuentros
Yo he separado amantes que eran m?s feos juntos
Que separados
Para salvarlos hice cantar la soledad
Quebr? sus labios al cuadrado
Hice secar pude hacer secar
Las flores sin pudor de una mentira
El esti?rcol fresco que lloraba
Y las auroras mal despertadas
Pero hice re?r a los comediantes m?s amargos
Locos de desnudez demasiado vestidos
Los que hablan al lado sin calor en los ojos
Los que hablan sabiamente para envejecer c?modos
Los constructores de su prisi?n aceitada bien trazada
Encadenados esposados tocados con cofias
Los gl?bulos azules de un mundo deste?ido
Sobre el techo sus sue?os estaban en el s?tano
No cultivaban m?s que la eternidad
Mi coraz?n y mi ojo
Bajo el espacio intacto todo estaba helado
De d?nde has t? salido imagen sin azul
Espectadora en vista
Sino de m? que apenas duermo sobre un camastro
De d?nde has t? salido
Tocando la tierra de tan cerca
Que yo sigo tu paso sobre las calles
Donde tan a menudo me aburro
Donde me perder?
A pesar de las marcas que l?cido dejaba
Cuando era joven y previsor
Cuando la sombra me habitaba
Cuando no beb?a m?s que vino transparente
Tu regida del todo por esta carne
Que es la m?a al flanco del vac?o
Tr?mula solamente
Ante la idea de evitar el mundo
T? precaria a pesar de mi esperanza
No hay burla
No hay nada que est? falseado
Sino lo que no es la imagen sin mediod?a
Que se impone la noche sobre la m?dula
De este r?o donde me he sentado
Vivo todav?a y comparto
El trigo el pan de la belleza
Sin otra luz que nacer y existir
Muy baja t? muy alta en la desnudez
y del sur en un solo instante
La vi?a humana est? entre nosotros
Es evidente que nacemos de la mujer
Y aqu? est? la hierba que creci? en nuestra infancia
Est?s enfermo o cansado
Est?s loco o simplemente
M?s triste que de costumbre
No tengo ganas de contestar
Si respondo temo demasiado
Tener la suerte de esos jugadores
Que juegan por nada sobre el terciopelo
De sus deseos de sus dolores
En un nido encontr? los huevos
Para mi hambre para no morir
Pero m?s all? olvido mis sue?os
M?s all? me odio a muerte.



Publicado por wineruda @ 16:10  | Paul ELUARD
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