Mi?rcoles, 30 de noviembre de 2005
WALLACE STEVENS



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Naci? en Reading , Pennsylvania, en 1879, estudi? derecho ; as? ejerci? de abogado pero tambi?n lo hizo de periodista. Poeta muy exigente consigo mismo no public? su primer libro de poes?a hasta los 40 a?os...


El poeta es un dios, el joven poeta es un dios, el viejo poeta un vagabundo.



?Harmonium? ser? ese primer libro, del cual apenas se venden 1000 ejemplares, pero que muestra toda la fuerza y las caracter?sticas de la totalidad de su poes?a. La iron?a, la fuerza l?rica, son la parte visible del poema, la real, la trascendental, la tem?tica, es una visi?n filos?fica de la existencia: lejanos son sus temas de lo banal y moment?neo. EL contraste de lo mundanal est?tico y silencioso, con la vida de la naturaleza , de la vida real, ser? parte importante de su recorrido po?tico, de sus tema y sus sensaciones. Y, sobre todo, entre sus temas , debajo o arriba o al lado, est? el hombre desde todas las formas de mirarlo.


?al principio me asombraba yo de todo lo que ve?an (los dem?s en mi obra). Pues yo s?lo hab?a pensado en la forma; lo dem?s hab?a resultado por s? s?lo. La conciencia despertada, este ?dem?s?, me ha servido de mucho, claro est?, y me ha ofrecido una mayor flexibilidad en la creaci?n. Hasta me podr?a dedicarme nuevamente a ilustrar ideas despu?s de haber vencido en la lucha con lo formal, Ahora ya ni siquiera ve?a lo abstracto, solo quedaba lo abstracto de lo perecedero. El objeto era el mundo, aunque no fuese este mundo visible?

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De la forma hasta la m?s profunda visi?n de esas cosas que parecen gestuales para convertirse en algo superior, Wallace Stevens alcanza desde lo real lo imaginario.

? la realidad es un vac?o?

?la realidad es clich? desde el cual escapamos por met?fora..?

? en poes?a al menos , la imaginaci?n no debe separarse de la realidad?

"sin significado y la imagen como significado. Que la imagen sea utilizada para sugerirnos alguna cosa m?s all? de s? misma , es secundario. La poes?a como forma imaginativa consiste en algo, mas que en enga?os sobre la superficie?

Se instal? en Hatford , para toda su vida, apenas se sali? de all?, de tal modo que sus viajes y paisajes imaginarios son , como toda su poes?a creara de paisajes est?ticos, apenas so?ados, un mundo po?tico que alcanzaba lo universal sus temas no eran circunstanciales, moment?neos, no necesitaban esta o aquella sensaci?n, eran parte de la naturaleza misma de las cosas, o al menos eso buscaba. La inmovilidad po?ticamente voladora.

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?A la larga la verdad no importa?


Incluso si influencia po?tica lejos de encerrarse entre las calles de Hatford llegar? mas all? del Atl?ntico, lejana a la poderosa influencia de William Carlos Williams, y estar? entre las p?ginas de y versos de Baudelaire , Valery o Laforgue.

?Toda poes?a es poes?a experimental?

Muri? el 2 de agosto de 1955. Dejando escritos libros como Ideas de orden (1935), El hombre con la guitarra azul (1937) y Las auroras de oto?o (1950). Poemas completos (1954). Opus Posthumous (1957)


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DE LA SUPERFICIE DE LAS COSAS



I

EN mi cuarto, el mundo est? m?s all? de mi comprensi?n;
Pero cuando camino veo que consiste en tres o cuatro colinas y una nube.



II

Leyendo donde he escrito
< La primavera es como una mujer desvisti?ndose>

III

El ?rbol dorado es azul
El cantante se ha echado su capa a al cabeza.
La luna est? en los pliegues de su capa.





EL EMPERADOR DE LOS HELADOS

LLAMA al que l?a gruesos cigarrillos,
Al forzudo, y ofr?cele batir
En tarros de cocina las concupiscentes cuajadas.
Deja que las sirvientas huelguen con los mismos vestidos.

Que suelen llevar, y deja que sus galanes
Lleven flores envueltas en peri?dicos del mes pasado.
Deja que ser rime con parecer.
El ?nico emperador es el Emperador de los Helados.

Ll?vate algo del aparador
Donde faltan tres borlas de cristal, aquella s?bana
Donde ella bordaba una vez fantas?as
Extendi?ndola luego para ocultar su cara.
Si sus callosos pies quedan fuera, llegan
A mostrar qu? fr?a y muda est? ella.
Deja fijar la l?mpara a su viga
El ?nico emperador es el Emperador de los Helados.




SOLDADO HAY UNA GUERRA

Soldado, hay una guerra entre la mente
y el cielo, entre el pensamiento y el d?a y la noche.
Por eso el poeta est? siempre al sol,

remienda la luna en su habitaci?n y la cose
a sus cadencias virgilianas, arriba abajo,
arriba abajo. Es una guerra que nunca acaba.

Sin embargo depende de la tuya. Las dos son una.
Son un plural, un derecha e izquierda, un par,
dos paralelas que se encuentran aunque sea solamente en

el encuentro de sus sombras o que se encuentran
en un libro en un cuartel, una carta de Malasia.
Pero tu guerra acaba. Y despu?s regresas

con seis carnes y doce vinos o bien sin ellos
para andar por otra habitaci?n... Monsieur y camarada,
el soldado es pobre sin los versos del poeta,

sus compendios insignificantes, los sonidos que se clavan,
inevitablemente modulantes, en la sangre.
Y guerra por guerra, tiene cada una su clase de valent?a.

Qu? sencillamente el h?roe ficticio se vuelve el real;
qu? alegremente con las palabras justas muere el soldado,
si ha de morir, o vive del sustento del habla fiel.




EL LECTOR

TODA la noche la pas? leyendo,
Sentado, leyendo en un libro
De p?ginas oscuras.

Era oto?o y las estrellas ca?das
Cubr?an las formas encogidas
Inclinadas a la luz de la luna.

No hab?a l?mpara mientras le?a,
Y una voz susurraba:
< Todo regresa al fr?o,

Incluso el almizcle?o moscatel,
Los melones, las peras rojizas
Del jard?n sin hojas.>

Las p?ginas oscuras no sufrieron huella
Excepto el trazo de estrellas ardientes
En el cielo helado.







LOS HOMBRES QUE CAEN

Para que el mundo duerma cantan Dios y los ?ngeles,
Ahora que la luna sale al calor

Y de nuevo os grillos chillan en la hierba, la luna
Arde sobre el esp?ritu en perdidos recuerdos.

?l yace , y ahora el viento nocturno sopla sobre ?l.
Crecen las campanas, No es sue?o esto, Esto es deseo


Ah, s?, deseo... este apoyo en su cama,
Este apoyar los codos en su cama


Mirando , a medianoche, la almohada que es negra,
catastr?fico cuarto... tras la desesperaci?n,

como violento instinto, ? Qu? es lo que desea?
Pero el hombre que piensa no puede saber esto.

Sino la misma vida, el cumplimiento del deseo,
M?s que sudario, diciendo las palabra
s
De lo absoluto, lo incorp?reo, una cabeza
de labios gruesos por tumultos y gritos rebeldes,

La cabeza de uno de los hombres que caen, situada
En la almohada para reposar y hablar,

Hablar y decir las s?labas inmaculadas
Que dijo solamente por hacer lo que hizo.

Dios y todos los ?ngeles, esto era el deseo
De aquel cuya cabeza se borra, y por lo que muri?.

Sabor de sangre en sus martirizados labios,
?Oh pensionados, oh demagogos y pagadores!

Su fe era esta muerte, auque la muerte es piedra.
Este hombre am? la tierra, no el cielo, suficiente

Para morir. EL viento de la noche sopla sobre ?l, dobleg?
Las palabras que son la voluble expresi?n de la vida.




SEIS PAISAJES DIFERENTES



I


UN viejo est? sentado
A la sombra de un pino
En china
Contempla sus espuelas,
Blancas y azules,
Al borde de la sombra,
Movidas por el viento,
Su barba ondea al viento.
As? fluye el agua
Sobre la maleza.



II

La noche es del color
Del brazo de la mujer;
La noche, la hembra,
Oscura
Fragante y flexible,
Se esconde.
Un charco brilla
Como un brazalete
Agitado en una danza.


III

Me mido
Con un ?rbol alto.
Encuentro que soy mucho m?s alto,
Porque llego directamente al sol,
Con mi ojo;
Y alcanzo a la orilla del mar
Con mi o?do.
Aun as?, me disgusta
La forma en que se arrastraban las hormigas
Fuera y dentro de mi sombra.


IV

Cuando mi sue?o estaba cerca de la luna,
Los blancos pliegues de su t?nica
Se llenaron de luz amarilla.
Las plantas de sus pies
Enrojecieron.
Su pelo se llen? con ciertas azules cristalizaciones
De estrellas
No muy lejanas.


V

Ni todas las cuchillas de los postes,
Ni los cinceles de las largas calles,
Ni los mazos de las c?pulas
Y de las lastas torres
Pueden esculpir
Lo que puede esculpir una estrella
Brillando entre las hojas de una para.


VI


Los racionalistas, usando cuadrados sombreros,
Piensan, en cuadradas habitaciones,
Mirando al suelo
Mirando al techo
Se limitan
A tri?ngulos rect?ngulos.
Si intentaran romboides,
Como conos, curvas, elipses-
Como por ejemplo , la elipse de medialuna-
Los racionalistas usar?an sombreros.




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TRECE FORMAS DE MIRAR A UN MIRLO

I

ENTRE veinte monta?as nevadas,
Solo se mov?a
El ojo del mirlo.


II

Oyera de tres opiniones,
Como un ?rbol
En el que hay tres mirlos.


III

El p?jaro giraba con los vientos de oto?o,
Era una peque?a parte de la pantomima.


IV

Un hombre y una mujer
Son uno
Un hombre y una mujer y un mirlo
Son uno.


V

No s? que preferir,
Si la belleza de los acentos
O la belleza de las insinuaciones;
El p?jaro silbando
O lo que viene luego.




VI

Los cerriones llenaron la larga ventana
De vidrio barb?rico.
La sombra del mirlo
Cruz?, adelante y atr?s.
El capricho
Traz? en la sombra,
Un motivo indescifrable.


VII

?Por qu? pens?is en p?jaros dorados,
hombres flacos de Haddan?
?No veis c?mo los mirlos
cruzan entre los pies
de vuestras mujeres?


VIII


Yo s? de acentos nobles
Y de l?cidos, inescapables ritmos;
Pero s?, tambi?n
Que el mirlo forma parte
De lo que s?.


IX

Cuando el mirlo vol? m?s all? de mi vista,
Marc? el borde
De uno de los mucho c?rculos.


X

Contemplando a los mirlos
Volar en la luz verde
Incluso los imp?dicos euf?nicos
Gritar?an muy alto.


XI

Rod? sobre Connecticut
En un coche de vidrio.
Una vez , le entr? miedo
Al confundir
La sombra de su equipaje
Con mirlos.


XII

El r?o se mueve
El mirlo ha de estar volando.


XIII


Toda la tarde era ocaso
Nevaba
Y se iba hacia la nieve
El mirlo se sent?
En los brazos de un cedro.








EL HOMBRE DE LA GUITARRA AZUL (FRAGMENTO)


I

El hombre inclinado sobre su guitarra,
En pobre sastre. EL d?a era verde.

Dijeron >tienes una guitarra azul;
No tocas las cosas como son...>

EL hombre replic? Cambian en la guitarra azul...>

Y dijeron entonces M?s all? de nosotros, que sea nosotros mismos,

Un aire en la guitarra azul
De las cosas exactamente como son..>


II

Llevar no puedo un mundo muy redondo
Aunque lo enmiendo como puedo.

Canto a la testa del h?roe, bronce
Barbado y largo ojo, mas no al hombre,

Aunque le enmiendo como puedo
Y al hombre casi a su trav?s alcanzo

Si cantar casi al hombre
Es evitar , con ello, las cosas como son,

Decid que es la serenata de un
Hombre que toca una guitarra azul.



III
Mover la daga en su coraz?n,

Extender su cerebro en la tabla
Y extraer los acres colores,

Clavetear su mente en la puerta,
Tocarlos, golpearlos, hacerlos realidad,

Golpearlos desde un salvaje azul
Rasgueando el metal de las cuerdas...

IV


?Eso es la vida, pues, las cosas como son?
Es la guitarra escoge su camino

?Un mill?n de personas en una
sola cuerda, y en ella todo su adem?n,

y todo su adem?n incierto y cierto
y todo su adem?n, violento y delicado?

Los sentidos invocan loca y astutamente
Como un zumbar de insectos en el aire de oto?o,

Y eso es la vida, pues, las cosas como son,
Este zumbar de la guitarra azul.


V

No nos hables de la grandeza de la poes?a.
De antorchas alumbrando el subterr?neo,

De las estructura de las b?vedas en un punto de luz.
En nuestro sol no hay sombras,

El d?a es deseo y la noche es sue?o.
En ning?n lado hay sombras

En nosotros la tierra es lisa y simple.
No hay sombras . La poes?a,
Excediendo la m?sica , tomar? su lugar,
Su vac?o firmamento y sus himnos,

Son poes?a nosotros su lugar tomaremos,
Y a?n con el rasgueo de tu guitarra


...


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Publicado por wineruda @ 14:55  | Wallace STEVENS
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