WALLACE STEVENS
Nació en Reading , Pennsylvania, en 1879, estudió derecho ; así ejerció de abogado pero también lo hizo de periodista. Poeta muy exigente consigo mismo no publicó su primer libro de poesía hasta los 40 años...
El poeta es un dios, el joven poeta es un dios, el viejo poeta un vagabundo.
“Harmonium” será ese primer libro, del cual apenas se venden 1000 ejemplares, pero que muestra toda la fuerza y las características de la totalidad de su poesía. La ironía, la fuerza lírica, son la parte visible del poema, la real, la trascendental, la temática, es una visión filosófica de la existencia: lejanos son sus temas de lo banal y momentáneo. EL contraste de lo mundanal estático y silencioso, con la vida de la naturaleza , de la vida real, será parte importante de su recorrido poético, de sus tema y sus sensaciones. Y, sobre todo, entre sus temas , debajo o arriba o al lado, está el hombre desde todas las formas de mirarlo.
“al principio me asombraba yo de todo lo que veían (los demás en mi obra). Pues yo sólo había pensado en la forma; lo demás había resultado por sí sólo. La conciencia despertada, este “demás”, me ha servido de mucho, claro está, y me ha ofrecido una mayor flexibilidad en la creación. Hasta me podría dedicarme nuevamente a ilustrar ideas después de haber vencido en la lucha con lo formal, Ahora ya ni siquiera veía lo abstracto, solo quedaba lo abstracto de lo perecedero. El objeto era el mundo, aunque no fuese este mundo visible”
De la forma hasta la más profunda visión de esas cosas que parecen gestuales para convertirse en algo superior, Wallace Stevens alcanza desde lo real lo imaginario.
“ la realidad es un vacío”
“la realidad es cliché desde el cual escapamos por metáfora..”
“ en poesía al menos , la imaginación no debe separarse de la realidad”
"sin significado y la imagen como significado. Que la imagen sea utilizada para sugerirnos alguna cosa más allá de sí misma , es secundario. La poesía como forma imaginativa consiste en algo, mas que en engaños sobre la superficie”
Se instaló en Hatford , para toda su vida, apenas se salió de allí, de tal modo que sus viajes y paisajes imaginarios son , como toda su poesía creara de paisajes estáticos, apenas soñados, un mundo poético que alcanzaba lo universal sus temas no eran circunstanciales, momentáneos, no necesitaban esta o aquella sensación, eran parte de la naturaleza misma de las cosas, o al menos eso buscaba. La inmovilidad poéticamente voladora.
“A la larga la verdad no importa”
Incluso si influencia poética lejos de encerrarse entre las calles de Hatford llegará mas allá del Atlántico, lejana a la poderosa influencia de William Carlos Williams, y estará entre las páginas de y versos de Baudelaire , Valery o Laforgue.
“Toda poesía es poesía experimental”
Murió el 2 de agosto de 1955. Dejando escritos libros como Ideas de orden (1935), El hombre con la guitarra azul (1937) y Las auroras de otoño (1950). Poemas completos (1954). Opus Posthumous (1957)
DE LA SUPERFICIE DE LAS COSAS
I
EN mi cuarto, el mundo está más allá de mi comprensión;
Pero cuando camino veo que consiste en tres o cuatro colinas y una nube.
II
Leyendo donde he escrito
< La primavera es como una mujer desvistiéndose>
III
El árbol dorado es azul
El cantante se ha echado su capa a al cabeza.
La luna está en los pliegues de su capa.
EL EMPERADOR DE LOS HELADOS
LLAMA al que lía gruesos cigarrillos,
Al forzudo, y ofrécele batir
En tarros de cocina las concupiscentes cuajadas.
Deja que las sirvientas huelguen con los mismos vestidos.
Que suelen llevar, y deja que sus galanes
Lleven flores envueltas en periódicos del mes pasado.
Deja que ser rime con parecer.
El único emperador es el Emperador de los Helados.
Llévate algo del aparador
Donde faltan tres borlas de cristal, aquella sábana
Donde ella bordaba una vez fantasías
Extendiéndola luego para ocultar su cara.
Si sus callosos pies quedan fuera, llegan
A mostrar qué fría y muda está ella.
Deja fijar la lámpara a su viga
El único emperador es el Emperador de los Helados.
SOLDADO HAY UNA GUERRA
Soldado, hay una guerra entre la mente
y el cielo, entre el pensamiento y el día y la noche.
Por eso el poeta está siempre al sol,
remienda la luna en su habitación y la cose
a sus cadencias virgilianas, arriba abajo,
arriba abajo. Es una guerra que nunca acaba.
Sin embargo depende de la tuya. Las dos son una.
Son un plural, un derecha e izquierda, un par,
dos paralelas que se encuentran aunque sea solamente en
el encuentro de sus sombras o que se encuentran
en un libro en un cuartel, una carta de Malasia.
Pero tu guerra acaba. Y después regresas
con seis carnes y doce vinos o bien sin ellos
para andar por otra habitación... Monsieur y camarada,
el soldado es pobre sin los versos del poeta,
sus compendios insignificantes, los sonidos que se clavan,
inevitablemente modulantes, en la sangre.
Y guerra por guerra, tiene cada una su clase de valentía.
Qué sencillamente el héroe ficticio se vuelve el real;
qué alegremente con las palabras justas muere el soldado,
si ha de morir, o vive del sustento del habla fiel.
EL LECTOR
TODA la noche la pasé leyendo,
Sentado, leyendo en un libro
De páginas oscuras.
Era otoño y las estrellas caídas
Cubrían las formas encogidas
Inclinadas a la luz de la luna.
No había lámpara mientras leía,
Y una voz susurraba:
< Todo regresa al frío,
Incluso el almizcleño moscatel,
Los melones, las peras rojizas
Del jardín sin hojas.>
Las páginas oscuras no sufrieron huella
Excepto el trazo de estrellas ardientes
En el cielo helado.
LOS HOMBRES QUE CAEN
Para que el mundo duerma cantan Dios y los ángeles,
Ahora que la luna sale al calor
Y de nuevo os grillos chillan en la hierba, la luna
Arde sobre el espíritu en perdidos recuerdos.
Él yace , y ahora el viento nocturno sopla sobre él.
Crecen las campanas, No es sueño esto, Esto es deseo
Ah, sí, deseo... este apoyo en su cama,
Este apoyar los codos en su cama
Mirando , a medianoche, la almohada que es negra,
catastrófico cuarto... tras la desesperación,
como violento instinto, ¿ Qué es lo que desea?
Pero el hombre que piensa no puede saber esto.
Sino la misma vida, el cumplimiento del deseo,
Más que sudario, diciendo las palabra
s
De lo absoluto, lo incorpóreo, una cabeza
de labios gruesos por tumultos y gritos rebeldes,
La cabeza de uno de los hombres que caen, situada
En la almohada para reposar y hablar,
Hablar y decir las sílabas inmaculadas
Que dijo solamente por hacer lo que hizo.
Dios y todos los ángeles, esto era el deseo
De aquel cuya cabeza se borra, y por lo que murió.
Sabor de sangre en sus martirizados labios,
¡Oh pensionados, oh demagogos y pagadores!
Su fe era esta muerte, auque la muerte es piedra.
Este hombre amó la tierra, no el cielo, suficiente
Para morir. EL viento de la noche sopla sobre él, doblegó
Las palabras que son la voluble expresión de la vida.
SEIS PAISAJES DIFERENTES
I
UN viejo está sentado
A la sombra de un pino
En china
Contempla sus espuelas,
Blancas y azules,
Al borde de la sombra,
Movidas por el viento,
Su barba ondea al viento.
Así fluye el agua
Sobre la maleza.
II
La noche es del color
Del brazo de la mujer;
La noche, la hembra,
Oscura
Fragante y flexible,
Se esconde.
Un charco brilla
Como un brazalete
Agitado en una danza.
III
Me mido
Con un árbol alto.
Encuentro que soy mucho más alto,
Porque llego directamente al sol,
Con mi ojo;
Y alcanzo a la orilla del mar
Con mi oído.
Aun así, me disgusta
La forma en que se arrastraban las hormigas
Fuera y dentro de mi sombra.
IV
Cuando mi sueño estaba cerca de la luna,
Los blancos pliegues de su túnica
Se llenaron de luz amarilla.
Las plantas de sus pies
Enrojecieron.
Su pelo se llenó con ciertas azules cristalizaciones
De estrellas
No muy lejanas.
V
Ni todas las cuchillas de los postes,
Ni los cinceles de las largas calles,
Ni los mazos de las cúpulas
Y de las lastas torres
Pueden esculpir
Lo que puede esculpir una estrella
Brillando entre las hojas de una para.
VI
Los racionalistas, usando cuadrados sombreros,
Piensan, en cuadradas habitaciones,
Mirando al suelo
Mirando al techo
Se limitan
A triángulos rectángulos.
Si intentaran romboides,
Como conos, curvas, elipses-
Como por ejemplo , la elipse de medialuna-
Los racionalistas usarían sombreros.
<
TRECE FORMAS DE MIRAR A UN MIRLO
I
ENTRE veinte montañas nevadas,
Solo se movía
El ojo del mirlo.
II
Oyera de tres opiniones,
Como un árbol
En el que hay tres mirlos.
III
El pájaro giraba con los vientos de otoño,
Era una pequeña parte de la pantomima.
IV
Un hombre y una mujer
Son uno
Un hombre y una mujer y un mirlo
Son uno.
V
No sé que preferir,
Si la belleza de los acentos
O la belleza de las insinuaciones;
El pájaro silbando
O lo que viene luego.
VI
Los cerriones llenaron la larga ventana
De vidrio barbárico.
La sombra del mirlo
Cruzó, adelante y atrás.
El capricho
Trazó en la sombra,
Un motivo indescifrable.
VII
¿Por qué pensáis en pájaros dorados,
hombres flacos de Haddan?
¿No veis cómo los mirlos
cruzan entre los pies
de vuestras mujeres?
VIII
Yo sé de acentos nobles
Y de lúcidos, inescapables ritmos;
Pero sé, también
Que el mirlo forma parte
De lo que sé.
IX
Cuando el mirlo voló más allá de mi vista,
Marcó el borde
De uno de los mucho círculos.
X
Contemplando a los mirlos
Volar en la luz verde
Incluso los impúdicos eufónicos
Gritarían muy alto.
XI
Rodó sobre Connecticut
En un coche de vidrio.
Una vez , le entró miedo
Al confundir
La sombra de su equipaje
Con mirlos.
XII
El río se mueve
El mirlo ha de estar volando.
XIII
Toda la tarde era ocaso
Nevaba
Y se iba hacia la nieve
El mirlo se sentó
En los brazos de un cedro.
EL HOMBRE DE LA GUITARRA AZUL (FRAGMENTO)
I
El hombre inclinado sobre su guitarra,
En pobre sastre. EL día era verde.
Dijeron >tienes una guitarra azul;
No tocas las cosas como son...>
EL hombre replicó Cambian en la guitarra azul...>
Y dijeron entonces Más allá de nosotros, que sea nosotros mismos,
Un aire en la guitarra azul
De las cosas exactamente como son..>
II
Llevar no puedo un mundo muy redondo
Aunque lo enmiendo como puedo.
Canto a la testa del héroe, bronce
Barbado y largo ojo, mas no al hombre,
Aunque le enmiendo como puedo
Y al hombre casi a su través alcanzo
Si cantar casi al hombre
Es evitar , con ello, las cosas como son,
Decid que es la serenata de un
Hombre que toca una guitarra azul.
III
Mover la daga en su corazón,
Extender su cerebro en la tabla
Y extraer los acres colores,
Clavetear su mente en la puerta,
Tocarlos, golpearlos, hacerlos realidad,
Golpearlos desde un salvaje azul
Rasgueando el metal de las cuerdas...
IV
¿Eso es la vida, pues, las cosas como son?
Es la guitarra escoge su camino
¿Un millón de personas en una
sola cuerda, y en ella todo su ademán,
y todo su ademán incierto y cierto
y todo su ademán, violento y delicado?
Los sentidos invocan loca y astutamente
Como un zumbar de insectos en el aire de otoño,
Y eso es la vida, pues, las cosas como son,
Este zumbar de la guitarra azul.
V
No nos hables de la grandeza de la poesía.
De antorchas alumbrando el subterráneo,
De las estructura de las bóvedas en un punto de luz.
En nuestro sol no hay sombras,
El día es deseo y la noche es sueño.
En ningún lado hay sombras
En nosotros la tierra es lisa y simple.
No hay sombras . La poesía,
Excediendo la música , tomará su lugar,
Su vacío firmamento y sus himnos,
Son poesía nosotros su lugar tomaremos,
Y aún con el rasgueo de tu guitarra
...
