EL VALS DE MI PADRE
EL whisky de tu aliento
Podía aturdir a un niño;
Pero yo me colgaba como muerto:
Valsear así no era fácil.
Jugueteábamos hasta que las ollas
Resbalaban de las repisas de la cocina:
Mi madre no consegía
Desarrugar el ceño.
La mano que me tomaba de la muñeca
Tenía un nudillo lastimado;
En cada paso que equivocabas
Una hebilla me arañaba la oreja derecha.
Marcabas el tiempo sobre mi cabeza
Con una palma encostrada de mugre,
Luego valseando me llevabas a la cama
todavía pegado a tu camisa.