Lunes, 02 de enero de 2006
T?tulo: Hablando de pintura con un ciego
Autor: Roger Wolfe
Editorial: Renacimiento
N? de p?ginas: 57
G?nero: Poes?a



Argumento:

Cuarenta y nueve poemas, algunos de ellos de apenas tres l?neas, que describen momentos, pensamientos?pr?cticamente instantes de un hombre que parece sentir hast?o por s? mismo y por lo que le rodea.

Opini?n personal:

Estos poemas me han parecido, m?s que pinceladas brochazos. Aqu? no existe sutileza, es directo en lo que dice y en el c?mo lo dice, pero no por ello prescinde totalmente del uso de la met?fora, aunque a veces yo dir?a que esa met?fora no es tal, porque pasa inmediatamente a sarcasmo puro por lo que hace que se olvide si existen "rodeos", al menos en la intencionalidad que creo le da.
Parecen casi un diario porque como ya he dicho describen pr?cticamente momentos de un d?a o pensamientos, b?sicamente cr?ticos y llenos de desencanto. Hay poemas que me parecen buenos, otros me parecen una chorrada o ida de olla (aunque tienen su gracia), lo cual me hace darle un doble sentido al t?tulo elegido para este libro, el cual me parece casi m?s interesante que algunos de los poemas. Con esto no quiero decir que no me guste este autor, me gusta, y seguir? conociendo otros trabajos suyos. Sus poemas me han parecido como colores primarios, pero en apariencia, en la superficie, porque en el fondo muestra tonalidades m?s complejas.

Algunos ejemplos:

?Pero ?D?nde se ha metido todo el mundo??

Es precisamente
lo que tambi?n a m? me gustar?a
saber en noches como ?sta
en las que ya no queda una cerveza en la nevera
ni un puto n?mero que digitar.

?Pobre Hombre?

Me miro las manos y de repente me parece
que tienen un color
inconfundiblemente amarillento.
Algo inquietante porque el h?gado
siempre es un problema y detesto el amarillo
por ese motivo y otros muchos
que quiz?s alg?n d?a me anime a consultar
con mi psiquiatra. En el caso
de que alg?n d?a decida
contratar los servicios de un psiquiatra.
As? que me levanto
y me acerco al ba?o
y escruto mi rostro en el espejo
y hago muecas y tiro de mi cara
en un sentido y otro
y me examino el blanco de los ojos
acerc?ndolos lo m?s posible al fluorescente
hasta que me doy cuenta
de que parezco una especie de mono
est?pido y enloquecido
y que las dos docenas de an?lisis de sangre
que me suelo hacer todos los a?os
nunca revelan motivo alguno
para sentir alarma.
Un poco m?s tranquilo
decido reventarme un grano
sin poder evitar pensar
que no somos otra cosa
que un triste hatajo de pobres hombres.
s?lo que a veces
me siento el m?s imb?cil
de todos ellos.

?Si alguien te pregunta alguna vez, puedes responder por m?

ESCRIBO para gente que no tiene
Otro sitio donde caerse muerta
Que la superficie de un poema.


Publicado por Goizeder @ 21:40  | Rese?as
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