S?bado, 07 de enero de 2006
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La canci?n del croupier del Mississipi

Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio,
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cr?neo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no s? si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y ni?os
que se mueven ingenuos, torpes, en
esta vida que ya s?.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un coraz?n. No hay,
no existe en nadie esa cosa que llaman coraz?n
sino quiz? en el alcohol, en esa
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,
la ?nica sangre en este mundo que no existe
que es como el mal programado, o
como f?brica de vida o un sastre
que ha olvidado qui?n es y sigue viviendo, o
quiz? el reloj y las horas pasan.
Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio
y mi vida oliendo.
Y sue?o que he vivido y que me llamo de alg?n modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
pa?s es cierto este lugar parecido al Infierno,
que llaman Espa?a, he o?do
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece m?s.
Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era ?lvaro de Campos,
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte,
es una sangre distinta de esa otra
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes
y los agujeros de la vida.
Y es que no hay otra comuni?n
ni otro espasmo que este del vino
y ning?n otro sexo ni mujer
que el vaso de alcohol bes?ndome los labios
que este vaso de alcohol que llevo en el
cerebro, en los pies, en la sangre.
que este vaso de vino oscuro o blanco,
de ginebra o de ron o lo que sea
- ginebra y cerveza, por ejemplo -
que es como la infancia, y no es
huida, ni evasi?n, ni sue?o
sino la ?nica vida real y todo lo posible
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento
a alg?n ser que es probable que est?
ah? la vida de los dioses
y unos d?as soy Ca?n, y otros
un jugador de poker que bebe whisky perfectamente y otros
un cazador de dotes que por otra parte he sido
pero lo m?o es como en "Dulce p?jaro de juventud"
un cazador de dotes hermoso y alcoh?lico, y otros d?as,
un asesino t?mido y psic?tico, y otros
alguien que ha muerto qui?n sabe hace cu?nto,
en qu? ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me
recuerdan, dicen
con la copa en la mano, hablando mucho,
hablando para poder existir de que
no hay nada mejor que decirse
a s? mismo una proposici?n de Wittgenstein mientras sube
la marea del vino en la sangre y el alma.
O bien alguien perdido en las galer?as del espejo
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto
para rescatar la vida y restaurar a los hombres
y tambi?n a veces lloro por no ser un esclavo
negro en el sur, llorando
entre las plantaciones!
Es tan bella la ruina, tan profunda
s? todos sus colores y es
como una sinfon?a la m?sica del acabamiento,
como m?sica que tocan en el m?s all?,
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,
tengo sangre en los ojos de borracho
y el alma invadida de sangre como de una vomitona,
y vomito el alma por las ma?anas,
despu?s de pasar toda la noche jurando
frente a una mu?eca de goma que existe Dios.
Escribir en Espa?a no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra Espa?a
contra este pa?s sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con m?sica de ?rgano
es caerse borracho en los recitales y manchas de vino
tinto y sangre "Le livre des masques" de R?my de Gourmont
caerse h?medo babeante y tonto y
derrumbarse como un ?rbol ante los farolillos
de esta verbena cultural. Escribir en Espan? es tener
hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra
de las que all? hab?a al principio.
Y decir al morir, cuando tenga
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas
en este para?so para espectros
y tambi?n a los ciervos que he visto en el bosque,
y a los p?jaros y a los lobos en la calle y
acechando en las esquinas
"Fifteen men on the Dead Man's Chest
Fifteen men on the Dead Man's Chest
Yahoo! And a bottle of rum!"
Publicado por wineruda @ 1:09  | Poes?a Imprescindible
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