domingo, 19 de febrero de 2006
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PABLO NERUDA



La gran alegría

La sombra que indagué ya no me pertenece.
Yo tengo la alegría duradera del mástil,
la herencia de los bosques, el viento del camino
y un día decidido bajo la luz terrestre.

No escribo para que otros libros me aprisionen
ni para encarnizados aprendices de lirio,
sino para sencillos habitantes que piden
agua y luna, elementos del orden inmutable,
escuelas, pan y vino, guitarras y herramientas.

Escribo para el pueblo, aunque no pueda
leer mi poesía con sus ojos rurales.
Vendrá el instante en que una línea, el aire
que removió mi vida, llegará a sus orejas,
y entonces el labriego levantará los ojos,
el minero sonreirá rompiendo piedras,
el palanquero se limpiará la frente,
el pescador verá mejor el brillo
de un pez que palpitando le quemará las manos,
el mecánico, limpio, recién lavado,lleno
de aroma de jabón mirará mis poemas,
y ellos dirán tal vez: "Fue un camarada".

Eso es bastante, ésa es la corona que quiero.

Quiero que a la salida de fábricas y minas
esté mi poesía adherida a la tierra,
al aire, a la victoria del hombre maltratado.
Quiero que un joven halle en la dureza
que construí, con lentitud y con metales,
como una caja, abriéndola, cara a cara, la vida,
y hundiendo el alma toque las ráfagas que hicieron
mi alegría, en la altura tempestuosa.



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Escribir sobre Neruda, sobre Mi Neruda, y utilizo el posesivo porque su poesía y por tanto él es parte de mi esencia –y no sólo literaria-, es complicado. ¿Qué decir de Neruda que no se haya escrito que no se haya hablado, escuchado? ¿Qué decir del propio Neftalí Reyes Basoalto –realidad escondida de Pablo- que nadie haya dicho? Porque sé que esto lo leerán personas afectas , rendidas, a la poesía y al poeta, quizás algún estudiante ávido de ahorrarse unos minutos de estudio; pero la poesía está , hoy, cercada por grandes edificios , monstruosos rascacielos, de prosaicos intereses, de mezquinos deseos, de necesidades monetarias, de falsas realidades, de estúpidos realismos, de lo útil y rápido, de nefasta incultura literaria –un mundo sin poetas es un mundo por acabarse-. Así que decido escribir sobre la belleza de su poesía, sobre lo que para mí supone su poesía, lo que me dice y me dirá en el futuro puesto que cada poesía tiene diferentes significados a cada día, en el diferente estado en que la lees; la poesía es un ser vivo que nace , crece, es fecundada, pare y no muere en la mente del lector que la ama.

Quizás decepcionaré, incluso irritaré, alguno dejará de leerme en este momento, pero para mí Neruda, el que yo quiero, al que acompaño por sus viajes y sus sueños, no es el Neruda de las poesías de amor; no digo que no sea el más leído, incluso una parte esencial –y bellísima- de su obra -no podría- ; tampoco abandono al poema XX –delicada pieza de música del desamor-o los sonetos o..., no, pero reivindico a Mi Neruda, al del sueño beligerante, la de los montañas, los océanos, sus amigos, sus sueños; al Neruda de las ideas, de lo universal, de lo fantasmagórico, de las extravagancias, de la política, el del yo..¿él?..¿yo?, al surrealista, el de Walking Around...



Walking around

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.



Imagen con Matilde


Desde el balbuceante “Crepusculario”, pasando por los “veinte poemas de amor y una canción desesperada”, me llegó el primer libro resplandeciente, el primero que me guardé entre la piel y los huesos, aún está ahí: “tentativa de un hombre infinito”, quizás no el más bello , ni el más completo, pero que me atrae de forma poderosa, allí comienza Neruda su lenguaje más propio, el que reconozco...


“Yo he mirado siempre la Tentativa del hombre infinito como uno de los verdaderos núcleos de mi poesía, porque trabajando en estos poemas, en aquellos lejanísimos años, fui adquiriendo una conciencia que antes no tenía y si en alguna parte están medidas las expresiones, la claridad o el misterio, es en este pequeño libro, extraordinariamente personal..."


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"Ésta es mi casa
aún la perfuman los bosques
desde donde la acarreaban
allí tricé mi corazón como el espejo para andar a través de mi mismo
esa es la alta ventana y ahí quedan las puertas
de quién fue el hacha que rompió los troncos
tal vez el viento colgó de la vigas
su peso profundo olvidándolo entonces
era cuando la noche bailaba entres sus redes
yo no cuento yo digo en palabras desgraciadas
aún los andamios dividen el crepúsculos
y detrás de los vidrios la luz del petróleo
era para mirar hacia el cielo
caía la lluvia en pétalos de vidrio
ahí seguiste el camino que iba a la tempestad
como las altas insistencias del mar
aíslan las piedras duras de las orillas del aire..."



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"... a quien compre en esta noche la soledad que poseo
quién dice la orden que apresure la marcha
del viento flor de frío entre las hojas inconclusas
si tú me llamas tormenta resuenas tan lejos como un tren
ola triste caída a mis pies quién te dice
sonámbulo de sangre partida cada vez en busca del alba
a ti te reconozco pero lejos apartada
inclinado en tus ojos busco el ancla perdida..."




Y ahí nace el Neruda que me enseña caminos desconocidos, abiertos en la poesía, esos que no necesitan de palabras que buscar en el diccionario, son palabras de carne y hueso, recientes y frescas, relucientes pero no de arcón escondido.

EL Neruda que abre la poesía a la combinación de imágenes, pensamientos, ideas, ese que labra tierras, que dibuja paisajes, que crea tormentas, que amenaza con orejas y lirios partidos, el que se muestra como es, con sus dudas y furias, sueños y peregrinajes, penas y alegrías...a él...

La oscuridad tremenda, el pesimismo más visceral, la oscuridad mas iluminada aparece en "Residencia en la tierra" un libro al que él mismo a veces le da la espalda:
"Yo también he hablado en contra de residencia en la tierra. Pero lo he hecho pensando, no en la poesía, sino en el clima duramente pesimista que ese libro mío respira. No puedo olvidar que hace pocos años un muchacho de Santiago se suicidó al pie de un árbol, y dejó abierto mi libro en aquel poema titulado "Significa Sombras" (Confieso que he vivido)


Significa sombras

Qué esperanza considerar, qué presagio puro,
qué definitivo beso enterrar en el corazón,
someter en los orígenes del desamparo y la inteligencia,
suave y seguro sobre las aguas eternamente turbadas?

Qué vitales, rápidas alas de un nuevo ángel de sueños
instalar en mis hombros dormidos para seguridad perpetua,
de tal manera que el camino entre las estrellas de la muerte
sea un violento vuelo comenzado desde hace muchos días y meses y siglos?

Tal vez la debilidad natural de los seres recelosos y ansiosos
busca de súbito permanencia en el tiempo y límites en la tierra,
tal vez las fatigas y las edades acumuladas implacablemente
se extienden como la ola lunar de un océano recién creado
sobre litorales y tierras angustiosamente desiertas.

Ay, que lo que soy siga existiendo y cesando de existir,
y que mi obediencia se ordene con tales condiciones de hierro
que el temblor de las muertes y de los nacimientos no conmueva
el profundo sitio que quiero reservar para mí eternamente.

Sea, pues, lo que soy, en alguna parte y en todo tiempo,
establecido y asegurado y ardiente testigo,
cuidadosamente destruyéndose y preservándos incesantemente,
evidentemente empeñado en su deber original.



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Pero sin duda, para mí, la poesía, la primera que me impresionó, es esta furiosa y desgarrada de "Tercera resindencia"

"Cuando quiero recordar a Tina Modotti debo hacer un esfuerzo, como si tratara de recoger un puñado de niebla. Frágil, casi invisible. ¿La conocí o no la conocí?
Era muy bella: un óvalo pálido enmarcado por dos alas negras de pelo recogido, unos grandes ojos de terciopelo que siguen mirando a través de los años. Digo Rivera dejó su figura en uno de sus murales, aureolada por coronaciones vegetales y lanzas de maíz..."( de Confieso que he vivido")



Tina Modotti ha muerto

Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes.
Tal vez tu corazón oye crecer la rosa
De ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa.
Descalza dulcemente hermana.

La nueva rosa es tuya, la nueva tierra es tuya:
te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
y tu suave silencio se llena de raíces.
No dormirás en vano, hermana.

Puro es tu dulce nombre, pura es tu frágil vida.
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma,
de acero, línea, polen se construyó tu férrea,
tu delgada estructura.

El chacal a la alhaja de tu cuerpo dormido
aún asoma la pluma y el alma ensangrentada
como si tú pudieras, hermana levantarte,
sonriendo sobre el lodo.
A mi patria te llevo para que no te toquen,
a mi patria de nieve para que tu pureza
no llegue el asesino, ni el chacal, ni el vendido:
allí estarás tranquila.

¿Oyes un paso, un paso lleno de pasos, algo grande
desde la estepa, desde el Don, desde el frío?
¿Oyes un paso firme de soldado en la nieve?
Hermana, son tus pasos.

Ya pasarán un día por tu pequeña tumba
antes de que las rosas de ayer se desbaraten,
ya pasarán a ver, los de un día, mañana,
dónde está ardiendo tu silencio.

Un mundo marcha al sitio donde tú ibas, hermana.
Avanzan cada día los cantos de tu boca
en la boca del pueblo glorioso que tú amabas.
Tu corazón era valiente.
En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas
polvorientas, algo se dice y pasa,
algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,
algo despierta y canta.

Son los tuyos, hermana: los que hoy dicen tu nombre,
los que de todas partes, del agua y de la tierra,
con tu nombre otros nombres callamos y decimos.
Porque el fuego no muere.




Pero Neruda es sobre todo reivindicación política y es alegría. Un poeta no puede escaparse de su pueblo, un poeta es la sangre de las árboles y la savia de las venas de su gente, no puede armarse de paciencia en la torre alta de su prepotencia, de su fulgor de libro abierto. Un poeta es de su gente y así lo vio Neruda. Pero es aquí, es este mismo texto donde explica la poética de su poesía política el porqué de su sus versos mas políticos.. a quien lo entienda:
"...tal vez los deberes del poeta fueron siempre los mismos en la historia. El honor de la poesía fue salir a la calle, fue tomar parte en éste y en el otro combate. No se asustó el poeta cuando lo llamaron insurgente..." (Confieso que he vivido)

Explico algunas cosas

Preguntaréis: ¿Y dónde están las lilas?
¿Y la metafísica cubierta de amapolas?
¿Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
.......................Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.

Raúl, ¿te acuerdas?
.......................¿Te acuerdas, Rafael?
.......................Federico, ¿te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
.......................¡Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
.......................pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

¡Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiarían!

¡Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis: ¿por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

¡Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!

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Es desde "España en el corazón" hasta "Los versos del capitán" donde aparecen los textos, los versos, que irrumpen en la política, en la idea, antes que en la belleza, donde resalta el compromiso antes que el canto sobre la belleza, eran tiempos duros, eran tiempos donde había que elegir.
Habrá gente que analizará alguno de sus compromisos como errado, pero nadie, nadie, podrá decir de Neruda que no se involucró en la lucha contra el más fuerte contra el más débil, que no siguió su lucha a favor de los más desfavorecidos después que los más ampulosos –algunos son de estos pobres intelectuales actuales que juzgan desde su despacho de puro y Champán caro y secretaria para recibir las llamadas del ministro- intelectuales de izquierdas arrimados al calor que mas calienta, que más abrillanta de dorado intenso. Los mismos pobres desgraciados que ponen en duda un compromiso por vida haya sido este a veces confundido... o no... Se callaron algunos en el olvido de la Literatura con caducidad, otros siguen saltando de banco en banco, de ministro en ministro, de recepción con la duquesa a encuentro con aquel empresario.


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La injusticia

Quien descubra él quien soy descubrirá él quien eres.

Y el cómo, y el adonde.
Toque de pronto toda la injusticia.
El hambre no era solo hambre,
sino la medida del hombre.
El frío, el viento, eran también medidas.
Midió cien hambres y calló el erguido.
A los cien fríos fue enterrado Pedro.
Un solo viento duró la pobre casa.
Y aprendí que el centímetro y el gramo,
la cuchara y la legua median la codicia,
y que el hombre asediado se caía de pronto
a un agujero, y ya no más sabía.
No mas, y ese era el sitio,
El real regalo, el don, la luz, la vida,
Eso era, padecer de frió y hambre,
Y no tener zapatos y temblar
Frente al juez, frente a otro
A otro ser con espada o con tintero,
Y así a empellones, cavando y cortando,
Cosiendo, haciendo pan, sembrando trigo,
Pegándole a cada clavo que pedía madera,
Metiéndose en la tierra como en un intestino
Para sacar, a ciegas, el carbón crepitante
Y, aún mas, subiendo ríos y cordilleras,
Cabalgando caballos, moviendo embarcaciones,
Cociendo tejas, soplando vidrios, lavando ropas,
De tal manera que parecería
Todo esto el reino recién levantado,
Uva resplandeciente del racimo,
Cuando el hombre se decidió a ser feliz,
Y no era, no era así. Fui descubriendo
La ley de la desdicha,
El trono de oro sangriento,
La libertad celestina,
La patria sin abrigo,
El corazón herido y fatigado,
Y un rumor de muertos sin lágrimas,
Secos como piedras que caen.
Y entonces deje de ser niño
Porque comprendí que a mi pueblo
No le permitieron la vida
Y le negaron la sepultura.



Imagen Con Nazim Hikmet


De su libro más querido, el más político, el más duro, el más humano ese que llega de la tierra y sube por las piernas como un eco de volcán de “ las uvas y el viento “ de ese que Neruda reclama leer “con amor, me quedo con este poema ¿lo escribió ayer don Pablo? Lo parece...


Los invasores

Vinieron.

Los que arrasaron
Antes Nicaragua.

Los que robaron Texas.

Los que humillaron a Valparaíso.

Los que con garras sucias
Aprietan la garganta de Puerto Rico .

A Corea llegaron

Llegaron.

Con NAPALM y con dólares,
Con destrucción, con sangre,
Con cenizas y lágrimas.

Con la muerte.

Llegaron .

A la madre y al niño
quemaron vivos en la aldea.

A la escuela florida
dirigieron
su petróleo ardiendo.

A destruir las vidas y la vida

A buscar desde el aire
hasta el último
pastor en las montañas
y matarlo.

A cercenar los pechos
de la valiente guerrillera.

A matar prisioneros en sus lechos.

Llegaron.

Con sus barras y sus estrellas.
Y sus aviones asesinos

Llegaron.

Y pronto no hubo sino muerte.
Humo, cenizas, sangre y muerte.



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Pero Neruda es ante todo, y sobre todo, alegría, humor, juego. Creo que en todos sus poemas, o casi, contagia su alegría de vivir, sus ganas de ver el mundo, su admiración por lo humano, por la grandeza de la vida y de lo vivido y lo que hay por vivir...

“Pablo (Neruda) es uno de los pocos hombres felices que he conocido” (Ilya Ehrenburg)

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"...según él (un crítico) mi poesía se resentía de feliz. Me recetaba el dolor. De acuerdo con esta teoría una apendicitis produciría excelente prosa y una peritonitis posiblemente cantos sublimes..." (Confieso que he vivido)

Y aquí aparece uno de mis libros más queridos, quizás no el mejor -no creo que haya uno que así se pueda denominar- pero ..."Estravagario" es un libro que te puede acompañar en cualquier viaje que te propongas hacer, sea hacia fuera o hacia dentro, es de esos que animará tu humor y vaciará tu mente de dolor.


Muchos somos

De tantos hombres que soy, que somos,
no puedo encontrar a ninguno:
se me pierden bajo la ropa,
se fueron a otra ciudad.

Cuando todo está preparado
para mostrarme inteligente
el tonto que llevo escondido
se toma la palabra en mi boca.

Otras veces me duermo en medio
de la sociedad distinguida
y cuando busco en mí al valiente,
un cobarde que no conozco
corre a tomar con mi esqueleto
mil deliciosas precauciones.

Cuando arde una casa estimada
en vez del bombero que llamo
se precipita el incendiario
y ése soy yo. No tengo arreglo.
Qué debo hacer para escogerme?

Cómo puedo rehabilitarme?
Todos los libros que leo
celebran héroes refulgentes
siempre seguros de sí mismos:
me muero de envidia por ellos,
en los filmes de vientos y balas
me quedo envidiando al jinete,
me quedo admirando al caballo.

Pero cuando pido al intrépido
me sale el viejo perezoso,
y así yo no sé quién soy,
no sé cuántos soy o seremos.
Me gustaría tocar un timbre
y sacar el mí verdadero
porque si yo me necesito
no debo desaparecerme.

Mientras escribo estoy ausente
y cuando vuelvo ya he partido:
voy a ver si a las otras gentes
les pasa lo que a mí me pasa,
si son tantos como soy yo,
si se parecen a sí mismos
y cuando lo haya averiguado
voy a aprender tan bien las cosas
que para explicar mis problemas
les hablaré de geografía.


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Pido silencio

Ahora me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin mí.

Yo voy a cerrar los ojos
Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raices preferidas.

Una es el amor sin fin.

Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.

Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.

En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.

La quinta cosa son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.

Amigos, eso es cuanto quiero.
Es casi nada y casi todo.

Ahora si quieren se vayan.
He vivido tanto que un día
tendrán que olvidarme por fuerza,
borrándome de la pizarra:
mi corazón fue interminable.

Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.

Sucede que soy y que sigo.

No será, pues, sino que adentro
de mí crecerán cereales,
primero los granos que rompen
la tierra para ver la luz,
pero la madre tierra es oscura:
y dentro de mí soy oscuro:
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.

Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.

Nunca me sentí tan sonoro,
nunca he tenido tantos besos.

Ahora, como siempre, es temprano.
Vuela la luz con sus abejas.

Déjenme solo con el día.
Pido permiso para nacer.



"Yo sigo trabajando con los materiales que tengo y que soy. Soy omnívoro de sentimiento, de seres, de libros, de acontecimientos y batallas. Me comería toda la tierra, me bebería todo el mar." (confieso que he vivido)


Plenos poderes

A puro sol escribo, a plena calle,
a pleno mar, en donde puedo canto,
sólo la noche errante me detiene
pero en su interrupción recojo espacio,
recojo sombra para mucho tiempo.

El trigo negro de la noche crece
mientras mis ojos miden la pradera
y así de sol a sol hago las llaves:
busco en la oscuridad las cerraduras
y voy abriendo al mar las puertas rota
hasta llenar armarios con espuma.

Y no me canso de ir y de volver;
no me para la muerte con su piedra,
no me canso de ser y de no ser.

A veces me pregunto si de donde
si de padre o de madre o cordillera
heredé los deberes minerales,

los hilos de un océano encendido
y sé que sigo y sigo porque sigo
y canto porque canto y porque canto.

No tiene explicación lo que acontece
cuando cierro los ojos y circulo
como entre dos canales submarinos,
uno a morir me lleva en su ramaje
y el otro canta para que yo cante.

Así pues de no ser estoy compuesto
y como el mar asalta el arrecife
con cápsulas saladas de blancura
y retrata la piedra con la ola,
así lo que en la muerte me rodea
abre en mí la ventana de la vida
y en pleno paroxismo estoy durmiendo.
A plena luz camino por la sombra.


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Sin embargo me muevo

De cuando en cuando soy feliz!,
opiné delante de un sabio
que me examinó sin pasión
y me demostró mis errores.

Tal vez no había salvación
para mis dientes averiados,
uno por uno se extraviaron
los pelos de mi cabellera:
mejor era no discutir
sobre mi tráquea cavernosa:
en cuanto al cauce coronario
estaba lleno de advertencias
como el hígado tenebroso
que no me servia de escudo
o este riñón conspirativo.
Y con mi próstata melancólica
y los caprichos de mi uretra
me conducían sin apuro
a un analítico final.

Mirando frente a frente al sabio
sin decidirme a sucumbir
le mostré que podía ver,
palpar, oír y padecer
en otra ocasión favorable.
Y que me dejara el placer
de ser amado y de querer:
me buscaría algún amor
por un mes o por una semana
o por un penúltimo día.

El hombre sabio y desdeñoso
me miró con la indiferencia
de los camellos por la luna
y decidió orgullosamente
olvidarse de mi organismo.

Desde entonces no estoy seguro
de si yo debo obedecer
a su decreto de morirme
o si debo sentirme bien
como mi cuerpo me aconseja.

Y en esta duda yo no sé
si dedicarme a meditar
o alimentarme de claveles.


XV

Pero es verdad que se prepara
La insurrección de los chalecos?
Por qué otra vez la primavera
Ofrece sus vestidos verdes?
Por qué ríe la agricultura
Del llanto pálido del cielo?
Cómo logró su libertad
La bicicleta abandonada?



Y me gustaría que naciera cada siglo un Don Pablo, lleno de su furia, de su compromiso, de su alegría de vivir, de amar , de contar sus derrotas y sus victorias, de escribir desde la silla de montar de un caballo o en la sierra o escondido en la hacienda de un peón.
Quiero un Neruda para defender y alegrar el mundo, quiero uno para comprender que la poesía es más que la unión de frases grandilocuentes vacías y planas. Quiero un tipo como él que amó la vida y a los vivos en cada momento, en cada circunstancia; que fue un hombre con sus defectos y sus prejuicios , pero eso es un poeta...un hombre normal pintado de azul y tras él, un rugido de volcanes verdes...


XXXI

A quién le puedo preguntar
Qué vine a hacer en este mundo?
Por qué me muevo sin querer,
Por qué no puedo estar inmóvil?
Por qué voy rodando sin ruedas,
Volando sin alas ni plumas,
Y qué me dio por transmigrar
Si viven en Chile mis huesos?


Imagen23 de septiembre de 1973...
Publicado por wineruda @ 18:20  | Pablo NERUDA
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