Domingo, 19 de febrero de 2006
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PABLO NERUDA



La gran alegr?a

La sombra que indagu? ya no me pertenece.
Yo tengo la alegr?a duradera del m?stil,
la herencia de los bosques, el viento del camino
y un d?a decidido bajo la luz terrestre.

No escribo para que otros libros me aprisionen
ni para encarnizados aprendices de lirio,
sino para sencillos habitantes que piden
agua y luna, elementos del orden inmutable,
escuelas, pan y vino, guitarras y herramientas.

Escribo para el pueblo, aunque no pueda
leer mi poes?a con sus ojos rurales.
Vendr? el instante en que una l?nea, el aire
que removi? mi vida, llegar? a sus orejas,
y entonces el labriego levantar? los ojos,
el minero sonreir? rompiendo piedras,
el palanquero se limpiar? la frente,
el pescador ver? mejor el brillo
de un pez que palpitando le quemar? las manos,
el mec?nico, limpio, reci?n lavado,lleno
de aroma de jab?n mirar? mis poemas,
y ellos dir?n tal vez: "Fue un camarada".

Eso es bastante, ?sa es la corona que quiero.

Quiero que a la salida de f?bricas y minas
est? mi poes?a adherida a la tierra,
al aire, a la victoria del hombre maltratado.
Quiero que un joven halle en la dureza
que constru?, con lentitud y con metales,
como una caja, abri?ndola, cara a cara, la vida,
y hundiendo el alma toque las r?fagas que hicieron
mi alegr?a, en la altura tempestuosa.



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Escribir sobre Neruda, sobre Mi Neruda, y utilizo el posesivo porque su poes?a y por tanto ?l es parte de mi esencia ?y no s?lo literaria-, es complicado. ?Qu? decir de Neruda que no se haya escrito que no se haya hablado, escuchado? ?Qu? decir del propio Neftal? Reyes Basoalto ?realidad escondida de Pablo- que nadie haya dicho? Porque s? que esto lo leer?n personas afectas , rendidas, a la poes?a y al poeta, quiz?s alg?n estudiante ?vido de ahorrarse unos minutos de estudio; pero la poes?a est? , hoy, cercada por grandes edificios , monstruosos rascacielos, de prosaicos intereses, de mezquinos deseos, de necesidades monetarias, de falsas realidades, de est?pidos realismos, de lo ?til y r?pido, de nefasta incultura literaria ?un mundo sin poetas es un mundo por acabarse-. As? que decido escribir sobre la belleza de su poes?a, sobre lo que para m? supone su poes?a, lo que me dice y me dir? en el futuro puesto que cada poes?a tiene diferentes significados a cada d?a, en el diferente estado en que la lees; la poes?a es un ser vivo que nace , crece, es fecundada, pare y no muere en la mente del lector que la ama.

Quiz?s decepcionar?, incluso irritar?, alguno dejar? de leerme en este momento, pero para m? Neruda, el que yo quiero, al que acompa?o por sus viajes y sus sue?os, no es el Neruda de las poes?as de amor; no digo que no sea el m?s le?do, incluso una parte esencial ?y bell?sima- de su obra -no podr?a- ; tampoco abandono al poema XX ?delicada pieza de m?sica del desamor-o los sonetos o..., no, pero reivindico a Mi Neruda, al del sue?o beligerante, la de los monta?as, los oc?anos, sus amigos, sus sue?os; al Neruda de las ideas, de lo universal, de lo fantasmag?rico, de las extravagancias, de la pol?tica, el del yo..??l?..?yo?, al surrealista, el de Walking Around...



Walking around

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrer?as y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquer?as me hace llorar a gritos.
S?lo quiero un descanso de piedras o de lana,
s?lo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercader?as, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis u?as
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo ser?a delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Ser?a bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de fr?o.

No quiero seguir siendo ra?z en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sue?o,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada d?a.

No quiero para m? tantas desgracias.
No quiero continuar de ra?z y de tumba,
de subterr?neo solo, de bodega con muertos
ateridos, muri?ndome de pena.

Por eso el d?a lunes arde como el petr?leo
cuando me ve llegar con mi cara de c?rcel,
y a?lla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas h?medas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapater?as con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay p?jaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de verg?enza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas l?grimas sucias.



Imagen con Matilde


Desde el balbuceante ?Crepusculario?, pasando por los ?veinte poemas de amor y una canci?n desesperada?, me lleg? el primer libro resplandeciente, el primero que me guard? entre la piel y los huesos, a?n est? ah?: ?tentativa de un hombre infinito?, quiz?s no el m?s bello , ni el m?s completo, pero que me atrae de forma poderosa, all? comienza Neruda su lenguaje m?s propio, el que reconozco...


?Yo he mirado siempre la Tentativa del hombre infinito como uno de los verdaderos n?cleos de mi poes?a, porque trabajando en estos poemas, en aquellos lejan?simos a?os, fui adquiriendo una conciencia que antes no ten?a y si en alguna parte est?n medidas las expresiones, la claridad o el misterio, es en este peque?o libro, extraordinariamente personal..."


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"?sta es mi casa
a?n la perfuman los bosques
desde donde la acarreaban
all? tric? mi coraz?n como el espejo para andar a trav?s de mi mismo
esa es la alta ventana y ah? quedan las puertas
de qui?n fue el hacha que rompi? los troncos
tal vez el viento colg? de la vigas
su peso profundo olvid?ndolo entonces
era cuando la noche bailaba entres sus redes
yo no cuento yo digo en palabras desgraciadas
a?n los andamios dividen el crep?sculos
y detr?s de los vidrios la luz del petr?leo
era para mirar hacia el cielo
ca?a la lluvia en p?talos de vidrio
ah? seguiste el camino que iba a la tempestad
como las altas insistencias del mar
a?slan las piedras duras de las orillas del aire..."



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"... a quien compre en esta noche la soledad que poseo
qui?n dice la orden que apresure la marcha
del viento flor de fr?o entre las hojas inconclusas
si t? me llamas tormenta resuenas tan lejos como un tren
ola triste ca?da a mis pies qui?n te dice
son?mbulo de sangre partida cada vez en busca del alba
a ti te reconozco pero lejos apartada
inclinado en tus ojos busco el ancla perdida..."




Y ah? nace el Neruda que me ense?a caminos desconocidos, abiertos en la poes?a, esos que no necesitan de palabras que buscar en el diccionario, son palabras de carne y hueso, recientes y frescas, relucientes pero no de arc?n escondido.

EL Neruda que abre la poes?a a la combinaci?n de im?genes, pensamientos, ideas, ese que labra tierras, que dibuja paisajes, que crea tormentas, que amenaza con orejas y lirios partidos, el que se muestra como es, con sus dudas y furias, sue?os y peregrinajes, penas y alegr?as...a ?l...

La oscuridad tremenda, el pesimismo m?s visceral, la oscuridad mas iluminada aparece en "Residencia en la tierra" un libro al que ?l mismo a veces le da la espalda:
"Yo tambi?n he hablado en contra de residencia en la tierra. Pero lo he hecho pensando, no en la poes?a, sino en el clima duramente pesimista que ese libro m?o respira. No puedo olvidar que hace pocos a?os un muchacho de Santiago se suicid? al pie de un ?rbol, y dej? abierto mi libro en aquel poema titulado "Significa Sombras" (Confieso que he vivido)


Significa sombras

Qu? esperanza considerar, qu? presagio puro,
qu? definitivo beso enterrar en el coraz?n,
someter en los or?genes del desamparo y la inteligencia,
suave y seguro sobre las aguas eternamente turbadas?

Qu? vitales, r?pidas alas de un nuevo ?ngel de sue?os
instalar en mis hombros dormidos para seguridad perpetua,
de tal manera que el camino entre las estrellas de la muerte
sea un violento vuelo comenzado desde hace muchos d?as y meses y siglos?

Tal vez la debilidad natural de los seres recelosos y ansiosos
busca de s?bito permanencia en el tiempo y l?mites en la tierra,
tal vez las fatigas y las edades acumuladas implacablemente
se extienden como la ola lunar de un oc?ano reci?n creado
sobre litorales y tierras angustiosamente desiertas.

Ay, que lo que soy siga existiendo y cesando de existir,
y que mi obediencia se ordene con tales condiciones de hierro
que el temblor de las muertes y de los nacimientos no conmueva
el profundo sitio que quiero reservar para m? eternamente.

Sea, pues, lo que soy, en alguna parte y en todo tiempo,
establecido y asegurado y ardiente testigo,
cuidadosamente destruy?ndose y preserv?ndos incesantemente,
evidentemente empe?ado en su deber original.



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Pero sin duda, para m?, la poes?a, la primera que me impresion?, es esta furiosa y desgarrada de "Tercera resindencia"

"Cuando quiero recordar a Tina Modotti debo hacer un esfuerzo, como si tratara de recoger un pu?ado de niebla. Fr?gil, casi invisible. ?La conoc? o no la conoc??
Era muy bella: un ?valo p?lido enmarcado por dos alas negras de pelo recogido, unos grandes ojos de terciopelo que siguen mirando a trav?s de los a?os. Digo Rivera dej? su figura en uno de sus murales, aureolada por coronaciones vegetales y lanzas de ma?z..."( de Confieso que he vivido")



Tina Modotti ha muerto

Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes.
Tal vez tu coraz?n oye crecer la rosa
De ayer, la ?ltima rosa de ayer, la nueva rosa.
Descalza dulcemente hermana.

La nueva rosa es tuya, la nueva tierra es tuya:
te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
y tu suave silencio se llena de ra?ces.
No dormir?s en vano, hermana.

Puro es tu dulce nombre, pura es tu fr?gil vida.
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma,
de acero, l?nea, polen se construy? tu f?rrea,
tu delgada estructura.

El chacal a la alhaja de tu cuerpo dormido
a?n asoma la pluma y el alma ensangrentada
como si t? pudieras, hermana levantarte,
sonriendo sobre el lodo.
A mi patria te llevo para que no te toquen,
a mi patria de nieve para que tu pureza
no llegue el asesino, ni el chacal, ni el vendido:
all? estar?s tranquila.

?Oyes un paso, un paso lleno de pasos, algo grande
desde la estepa, desde el Don, desde el fr?o?
?Oyes un paso firme de soldado en la nieve?
Hermana, son tus pasos.

Ya pasar?n un d?a por tu peque?a tumba
antes de que las rosas de ayer se desbaraten,
ya pasar?n a ver, los de un d?a, ma?ana,
d?nde est? ardiendo tu silencio.

Un mundo marcha al sitio donde t? ibas, hermana.
Avanzan cada d?a los cantos de tu boca
en la boca del pueblo glorioso que t? amabas.
Tu coraz?n era valiente.
En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas
polvorientas, algo se dice y pasa,
algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,
algo despierta y canta.

Son los tuyos, hermana: los que hoy dicen tu nombre,
los que de todas partes, del agua y de la tierra,
con tu nombre otros nombres callamos y decimos.
Porque el fuego no muere.




Pero Neruda es sobre todo reivindicaci?n pol?tica y es alegr?a. Un poeta no puede escaparse de su pueblo, un poeta es la sangre de las ?rboles y la savia de las venas de su gente, no puede armarse de paciencia en la torre alta de su prepotencia, de su fulgor de libro abierto. Un poeta es de su gente y as? lo vio Neruda. Pero es aqu?, es este mismo texto donde explica la po?tica de su poes?a pol?tica el porqu? de su sus versos mas pol?ticos.. a quien lo entienda:
"...tal vez los deberes del poeta fueron siempre los mismos en la historia. El honor de la poes?a fue salir a la calle, fue tomar parte en ?ste y en el otro combate. No se asust? el poeta cuando lo llamaron insurgente..." (Confieso que he vivido)

Explico algunas cosas

Preguntar?is: ?Y d?nde est?n las lilas?
?Y la metaf?sica cubierta de amapolas?
?Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llen?ndolas
de agujeros y p?jaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo viv?a en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con ?rboles.

Desde all? se ve?a
el rostro seco de Castilla
como un oc?ano de cuero.
.......................Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.

Ra?l, ?te acuerdas?
.......................?Te acuerdas, Rafael?
.......................Federico, ?te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
.......................?Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercader?as,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Arg?elles con su estatua
como un tintero p?lido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
.......................pescados hacinados,
contextura de techos con sol fr?o en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una ma?ana todo estaba ardiendo
y una ma?ana las hogueras
sal?an de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
p?lvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
ven?an por el cielo a matar ni?os,
y por las calles la sangre de los ni?os
corr?a simplemente, como sangre de ni?os.

?Chacales que el chacal rechazar?a,
piedras que el cardo seco morder?a escupiendo,
v?boras que las v?boras odiar?an!

?Frente a vosotros he visto la sangre
de Espa?a levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad Espa?a rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de Espa?a
sale Espa?a,
pero de cada ni?o muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallar?n un d?a el sitio
del coraz?n.

Preguntar?is: ?por qu? su poes?a
no nos habla del sue?o, de las hojas,
de los grandes volcanes de su pa?s natal?

?Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!

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Es desde "Espa?a en el coraz?n" hasta "Los versos del capit?n" donde aparecen los textos, los versos, que irrumpen en la pol?tica, en la idea, antes que en la belleza, donde resalta el compromiso antes que el canto sobre la belleza, eran tiempos duros, eran tiempos donde hab?a que elegir.
Habr? gente que analizar? alguno de sus compromisos como errado, pero nadie, nadie, podr? decir de Neruda que no se involucr? en la lucha contra el m?s fuerte contra el m?s d?bil, que no sigui? su lucha a favor de los m?s desfavorecidos despu?s que los m?s ampulosos ?algunos son de estos pobres intelectuales actuales que juzgan desde su despacho de puro y Champ?n caro y secretaria para recibir las llamadas del ministro- intelectuales de izquierdas arrimados al calor que mas calienta, que m?s abrillanta de dorado intenso. Los mismos pobres desgraciados que ponen en duda un compromiso por vida haya sido este a veces confundido... o no... Se callaron algunos en el olvido de la Literatura con caducidad, otros siguen saltando de banco en banco, de ministro en ministro, de recepci?n con la duquesa a encuentro con aquel empresario.


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La injusticia

Quien descubra ?l quien soy descubrir? ?l quien eres.

Y el c?mo, y el adonde.
Toque de pronto toda la injusticia.
El hambre no era solo hambre,
sino la medida del hombre.
El fr?o, el viento, eran tambi?n medidas.
Midi? cien hambres y call? el erguido.
A los cien fr?os fue enterrado Pedro.
Un solo viento dur? la pobre casa.
Y aprend? que el cent?metro y el gramo,
la cuchara y la legua median la codicia,
y que el hombre asediado se ca?a de pronto
a un agujero, y ya no m?s sab?a.
No mas, y ese era el sitio,
El real regalo, el don, la luz, la vida,
Eso era, padecer de fri? y hambre,
Y no tener zapatos y temblar
Frente al juez, frente a otro
A otro ser con espada o con tintero,
Y as? a empellones, cavando y cortando,
Cosiendo, haciendo pan, sembrando trigo,
Peg?ndole a cada clavo que ped?a madera,
Meti?ndose en la tierra como en un intestino
Para sacar, a ciegas, el carb?n crepitante
Y, a?n mas, subiendo r?os y cordilleras,
Cabalgando caballos, moviendo embarcaciones,
Cociendo tejas, soplando vidrios, lavando ropas,
De tal manera que parecer?a
Todo esto el reino reci?n levantado,
Uva resplandeciente del racimo,
Cuando el hombre se decidi? a ser feliz,
Y no era, no era as?. Fui descubriendo
La ley de la desdicha,
El trono de oro sangriento,
La libertad celestina,
La patria sin abrigo,
El coraz?n herido y fatigado,
Y un rumor de muertos sin l?grimas,
Secos como piedras que caen.
Y entonces deje de ser ni?o
Porque comprend? que a mi pueblo
No le permitieron la vida
Y le negaron la sepultura.



Imagen Con Nazim Hikmet


De su libro m?s querido, el m?s pol?tico, el m?s duro, el m?s humano ese que llega de la tierra y sube por las piernas como un eco de volc?n de ? las uvas y el viento ? de ese que Neruda reclama leer ?con amor, me quedo con este poema ?lo escribi? ayer don Pablo? Lo parece...


Los invasores

Vinieron.

Los que arrasaron
Antes Nicaragua.

Los que robaron Texas.

Los que humillaron a Valpara?so.

Los que con garras sucias
Aprietan la garganta de Puerto Rico .

A Corea llegaron

Llegaron.

Con NAPALM y con d?lares,
Con destrucci?n, con sangre,
Con cenizas y l?grimas.

Con la muerte.

Llegaron .

A la madre y al ni?o
quemaron vivos en la aldea.

A la escuela florida
dirigieron
su petr?leo ardiendo.

A destruir las vidas y la vida

A buscar desde el aire
hasta el ?ltimo
pastor en las monta?as
y matarlo.

A cercenar los pechos
de la valiente guerrillera.

A matar prisioneros en sus lechos.

Llegaron.

Con sus barras y sus estrellas.
Y sus aviones asesinos

Llegaron.

Y pronto no hubo sino muerte.
Humo, cenizas, sangre y muerte.



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Pero Neruda es ante todo, y sobre todo, alegr?a, humor, juego. Creo que en todos sus poemas, o casi, contagia su alegr?a de vivir, sus ganas de ver el mundo, su admiraci?n por lo humano, por la grandeza de la vida y de lo vivido y lo que hay por vivir...

?Pablo (Neruda) es uno de los pocos hombres felices que he conocido? (Ilya Ehrenburg)

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"...seg?n ?l (un cr?tico) mi poes?a se resent?a de feliz. Me recetaba el dolor. De acuerdo con esta teor?a una apendicitis producir?a excelente prosa y una peritonitis posiblemente cantos sublimes..." (Confieso que he vivido)

Y aqu? aparece uno de mis libros m?s queridos, quiz?s no el mejor -no creo que haya uno que as? se pueda denominar- pero ..."Estravagario" es un libro que te puede acompa?ar en cualquier viaje que te propongas hacer, sea hacia fuera o hacia dentro, es de esos que animar? tu humor y vaciar? tu mente de dolor.


Muchos somos

De tantos hombres que soy, que somos,
no puedo encontrar a ninguno:
se me pierden bajo la ropa,
se fueron a otra ciudad.

Cuando todo est? preparado
para mostrarme inteligente
el tonto que llevo escondido
se toma la palabra en mi boca.

Otras veces me duermo en medio
de la sociedad distinguida
y cuando busco en m? al valiente,
un cobarde que no conozco
corre a tomar con mi esqueleto
mil deliciosas precauciones.

Cuando arde una casa estimada
en vez del bombero que llamo
se precipita el incendiario
y ?se soy yo. No tengo arreglo.
Qu? debo hacer para escogerme?

C?mo puedo rehabilitarme?
Todos los libros que leo
celebran h?roes refulgentes
siempre seguros de s? mismos:
me muero de envidia por ellos,
en los filmes de vientos y balas
me quedo envidiando al jinete,
me quedo admirando al caballo.

Pero cuando pido al intr?pido
me sale el viejo perezoso,
y as? yo no s? qui?n soy,
no s? cu?ntos soy o seremos.
Me gustar?a tocar un timbre
y sacar el m? verdadero
porque si yo me necesito
no debo desaparecerme.

Mientras escribo estoy ausente
y cuando vuelvo ya he partido:
voy a ver si a las otras gentes
les pasa lo que a m? me pasa,
si son tantos como soy yo,
si se parecen a s? mismos
y cuando lo haya averiguado
voy a aprender tan bien las cosas
que para explicar mis problemas
les hablar? de geograf?a.


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Pido silencio

Ahora me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin m?.

Yo voy a cerrar los ojos
Y s?lo quiero cinco cosas,
cinco raices preferidas.

Una es el amor sin fin.

Lo segundo es ver el oto?o.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.

Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que am?, la caricia
del fuego en el fr?o silvestre.

En cuarto lugar el verano
redondo como una sand?a.

La quinta cosa son tus ojos,
Matilde m?a, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que t? me sigas mirando.

Amigos, eso es cuanto quiero.
Es casi nada y casi todo.

Ahora si quieren se vayan.
He vivido tanto que un d?a
tendr?n que olvidarme por fuerza,
borr?ndome de la pizarra:
mi coraz?n fue interminable.

Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.

Sucede que soy y que sigo.

No ser?, pues, sino que adentro
de m? crecer?n cereales,
primero los granos que rompen
la tierra para ver la luz,
pero la madre tierra es oscura:
y dentro de m? soy oscuro:
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.

Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.

Nunca me sent? tan sonoro,
nunca he tenido tantos besos.

Ahora, como siempre, es temprano.
Vuela la luz con sus abejas.

D?jenme solo con el d?a.
Pido permiso para nacer.



"Yo sigo trabajando con los materiales que tengo y que soy. Soy omn?voro de sentimiento, de seres, de libros, de acontecimientos y batallas. Me comer?a toda la tierra, me beber?a todo el mar." (confieso que he vivido)


Plenos poderes

A puro sol escribo, a plena calle,
a pleno mar, en donde puedo canto,
s?lo la noche errante me detiene
pero en su interrupci?n recojo espacio,
recojo sombra para mucho tiempo.

El trigo negro de la noche crece
mientras mis ojos miden la pradera
y as? de sol a sol hago las llaves:
busco en la oscuridad las cerraduras
y voy abriendo al mar las puertas rota
hasta llenar armarios con espuma.

Y no me canso de ir y de volver;
no me para la muerte con su piedra,
no me canso de ser y de no ser.

A veces me pregunto si de donde
si de padre o de madre o cordillera
hered? los deberes minerales,

los hilos de un oc?ano encendido
y s? que sigo y sigo porque sigo
y canto porque canto y porque canto.

No tiene explicaci?n lo que acontece
cuando cierro los ojos y circulo
como entre dos canales submarinos,
uno a morir me lleva en su ramaje
y el otro canta para que yo cante.

As? pues de no ser estoy compuesto
y como el mar asalta el arrecife
con c?psulas saladas de blancura
y retrata la piedra con la ola,
as? lo que en la muerte me rodea
abre en m? la ventana de la vida
y en pleno paroxismo estoy durmiendo.
A plena luz camino por la sombra.


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Sin embargo me muevo

De cuando en cuando soy feliz!,
opin? delante de un sabio
que me examin? sin pasi?n
y me demostr? mis errores.

Tal vez no hab?a salvaci?n
para mis dientes averiados,
uno por uno se extraviaron
los pelos de mi cabellera:
mejor era no discutir
sobre mi tr?quea cavernosa:
en cuanto al cauce coronario
estaba lleno de advertencias
como el h?gado tenebroso
que no me servia de escudo
o este ri??n conspirativo.
Y con mi pr?stata melanc?lica
y los caprichos de mi uretra
me conduc?an sin apuro
a un anal?tico final.

Mirando frente a frente al sabio
sin decidirme a sucumbir
le mostr? que pod?a ver,
palpar, o?r y padecer
en otra ocasi?n favorable.
Y que me dejara el placer
de ser amado y de querer:
me buscar?a alg?n amor
por un mes o por una semana
o por un pen?ltimo d?a.

El hombre sabio y desde?oso
me mir? con la indiferencia
de los camellos por la luna
y decidi? orgullosamente
olvidarse de mi organismo.

Desde entonces no estoy seguro
de si yo debo obedecer
a su decreto de morirme
o si debo sentirme bien
como mi cuerpo me aconseja.

Y en esta duda yo no s?
si dedicarme a meditar
o alimentarme de claveles.


XV

Pero es verdad que se prepara
La insurrecci?n de los chalecos?
Por qu? otra vez la primavera
Ofrece sus vestidos verdes?
Por qu? r?e la agricultura
Del llanto p?lido del cielo?
C?mo logr? su libertad
La bicicleta abandonada?



Y me gustar?a que naciera cada siglo un Don Pablo, lleno de su furia, de su compromiso, de su alegr?a de vivir, de amar , de contar sus derrotas y sus victorias, de escribir desde la silla de montar de un caballo o en la sierra o escondido en la hacienda de un pe?n.
Quiero un Neruda para defender y alegrar el mundo, quiero uno para comprender que la poes?a es m?s que la uni?n de frases grandilocuentes vac?as y planas. Quiero un tipo como ?l que am? la vida y a los vivos en cada momento, en cada circunstancia; que fue un hombre con sus defectos y sus prejuicios , pero eso es un poeta...un hombre normal pintado de azul y tras ?l, un rugido de volcanes verdes...


XXXI

A qui?n le puedo preguntar
Qu? vine a hacer en este mundo?
Por qu? me muevo sin querer,
Por qu? no puedo estar inm?vil?
Por qu? voy rodando sin ruedas,
Volando sin alas ni plumas,
Y qu? me dio por transmigrar
Si viven en Chile mis huesos?


Imagen23 de septiembre de 1973...
Publicado por wineruda @ 18:20  | Pablo NERUDA
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