Lunes, 06 de marzo de 2006
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En el desv?n antiguo de ra?da memoria,
detr?s de la cuchara de palo con carcoma,
tras el vestuario viejo ha de encontrarse, o junto al muro
desconchado, en el polvo
de siglos. Ha de encontrarse acaso m?s all? del p?lido gesto de una mano
vieja de alg?n mendigo, o en la ruina del alma
cuando ha cesado todo.
Yo me pregunto si es preciso el camino
polvoriento de la duda tenaz, el desaliento s?bito
en la llanura est?ril, bajo el sol de justicia,
la ruina de toda esperanza, el ra?do harapo del
miedo la desaz?n invencible a mitad del sendero que conduce al torre?n
derruido.
Yo me pregunto si es preciso dejar el camino real
y tomar a la izquierda por el atajo y la trocha,
como si nada hubiera quedado atr?s en la casa desierta.
Me pregunto si es preciso ir sin vacilaci?n al horror de la noche,
penetrar el abismo, la boca del lobo,
caminar hacia atr?s, de espaldas hacia la negaci?n
o invertir la verdad, en el desolado camino.
O si m?s bien es preciso el sollozo de polvo en la confusi?n del verano
terrible, o en el trastornado amanecer del alcohol con trompetas de sue?o
saberse de pronto absolutamente desiertos, o mejor,
es quiz? necesario haberse perdido en el sucio trato del amor,
haber contratado en la sombra un ensue?o,
comprado por precio una reminiscencia de luz, un encanto
de amanecer tras la colina, hacia el r?o.
Admito la posibilidad de que sea absolutamente preciso
haber descendido, al menos alguna vez, hasta el fondo del edificio oscuro,
haber bajado a tientas el peligro de la desvencijada escalera, que amenaza a
ceder a cada paso nuestro,
y haber penetrado al fin con valent?a en la indignidad, en el s?tano oscuro.
Haber visitado el lugar de la sombra,
el territorio de la ceniza, donde toda vileza reposa
junto a la telara?a paciente. Haberse avecinado en el polvo,
haberlo masticado con tenacidad en largas horas de sed
o de sue?o. Haber respondido con valor o temeridad al silencio
o la pregunta postrera y haberse all? percatado y rehecho.
Es necesario haberse entendido con la malhechora verdad
que nos asalta en plena noche y nos devela de pronto y nos roba
hasta el ?ltimo c?ntimo. Haber mendigado despu?s largos d?as
por los barrios m?s bajos de uno mismo, sin esperanza de recuperar lo perdido,
y al fin, despose?dos, haber continuado el camino sincero y entrado en la noche absoluta con valor todav?a.
Publicado por wineruda @ 23:43  | Poes?a Imprescindible
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