S?bado, 25 de marzo de 2006
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POEMA DE OCTUBRE




Cumpl?a treinta a?os, mi aniversario despert? hacia el cielo
cuando o? c?mo hac?a se?ales la ma?ana
con la oraci?n del agua y el grito de cornejas y gaviotas
y el roce de las barcas en el muro trenzado por las redes
desde el puerto y los bosques vecinos
y los mejillones en sus charcas y la playa con garzas clericales
para que en un segundo me pusiera de pie
y echara a andar en el pueblo todav?a dormido.

Mi cumplea?os empez? con los p?jaros acu?ticos
y con p?jaros de ?rboles alados que volaban mi nombre
sobre las granjas y los blancos caballos
y yo me levant? en el lluvioso oto?o
y ech? a andar en el chaparr?n de todos mis d?as,
Era en la pleamar y las garzas buceaban cuando tom? el camino fronterizo
y aun estaban cerrados los portales del pueblo
mientras el pueblo se iba despertando.

Toda una primavera de alondras en una nube rodante
y las matas a orillas del camino desbordaban de mirlos silbadores
y el sol de octubre a la manera del verano
sobre el hombro del cerro
fueron climas amigos y hubo dulces cantores
que llegaron de pronto en aquella ma?ana por la que yo vagaba
y escuchaba c?mo se escurr?a la lluvia;
fr?o, el viento soplaba
en el bosque, muy lejos, a mis pies.

P?lida lluvia sobre el puerto encogido
sobre la iglesia mojada por el mar, tan peque?a
que semejaba un caracol con sus cuernos a trav?s de la niebla
y del castillo pardo como los b?hos;
pero todos los jardines de primavera y de verano
florec?an en los cuentos fant?sticos
detr?s de la frontera y abajo de la nube invadida de alondras.
All? pod?a yo maravillarme
mi cumplea?os se iba yendo pero el tiempo giraba alrededor.

Girando me apartaba del pa?s jubiloso
bajaba por el aire cambiado y por el cielo alterado de azul
flu?a de nuevo una maravilla de verano
con manzanas y peras y grosellas rojas:
y vi tan claro en el rodar del tiempo
aquellas olvidadas ma?anas cuando un ni?o paseaba con su madre
por entre las par?bolas del sol
y las leyendas de las verdes capillas

y por los campos de la infancia ya dos veces contados
porque sus l?grimas quemaron mis mejillas y su coraz?n se conmovi? en el m?o.
Estos eran los bosques y era el r?o y el mar
all? donde un muchacho
en el verano atento de los muertos
murmuraba la verdad de su gozo
a los ?rboles, las piedras y el pez en la marea.
Y el misterio cant? vivo
en el agua y en el gorjeo de los p?jaros.

Y all? pod?a yo maravillarme
mientras mi cumplea?os se alejaba aunque el clima diera vuelta en redondo
y el gozo verdadero del ni?o muerto hace tanto tiempo
cantaba ardiendo bajo el sol.
Cumpl?a treinta a?os hacia el cielo y en el mediod?a del verano
aunque la villa al fondo se cubriera de hojas por la sangre de octubre
oh que en este alto cerro
a la vuelta de un a?o
la verdad de mi coraz?n se cante todav?a.
Publicado por wineruda @ 19:57  | Poes?a Imprescindible
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