viernes, 31 de marzo de 2006
Imagen


POR QUÉ LA JORNADA VUELA

El poeta se apoya, durante el tiempo de su vida,
en algún árbol, o en el mar, o en el talud, o en un
determinado color de nube, por un momento, si así
lo quiere la circunstancia. Su amor, su sorprender, su
felicidad tienen su equivalente en todos los lugares a
los que nunca fue, a los que nunca irá, entre los
extraños a quienes no conocerá. Cuando se levanta
la voz en su presencia, y se le apremia a aceptar
miramientos que retardan, si a propósito de él se
invoca a los astros, responde que es del país de al
lado, del cielo que acaba de hundirse.
El poeta vivifica, corre luego al desenlace.
Al atardecer, pese a algunos hoyuelos de aprendiz
de la mejilla, es un caminante cortés que precipita
las despedidas para estar presente cuando el pan sale
del horno.


DESHERENCIA

Antigua era la noche
Cuando la entreabrió el fuego.
Igualmente mi casa.

No se mata a la rosa
En las guerras del cielo.
Destierran a una lira.

Mi pena persistente
De una nube de nieve
Gana un lago de sangre.
La crueldad ama vivir.

Oh fuente que mentiste
A nuestros destinos gemelos,
Del lobo trazaré
Este único retrato pensativo.


LA UNA Y LA OTRA

¿Por qué has de mecerte sin fin, rosal, con larga
lluvia, con tu doble rosa?

Como dos avispas maduras quedan sin vuelo.

Las veo con mi corazón, pues mis ojos están

cerrados.

Por encima de las flores mi amor no ha dejado sino
viento y nube.





LOS SOLES CANOROS

La desapariciones inexplicables
Los accidentes imprevisibles
Los infortunios quizá excesivos
Las catástrofes de todo orden
Los cataclismos que ahogan y carbonizan
El suicidio considerado crimen
Los degenerados intratables
Los que se enrollan en la cabeza un delantal
de herrero
Los ingenuos de primera magnitud
Los que colocan el féretro de su madre
en el fondo de un pozo
Los cerebros incultos
Los sesos de cuero
Los que ivernan en el hospital y conservan la embriaguez
de las ropas desgarradas
La malva de las prisiones
La ortiga de las prisiones
La higuera nodriza de ruinas
Los silenciosos incurables
Los que canalizan la espuma del mundo subterráneo
Los enamorados en éxtasis
Los poetas excavadores
Los que asesinan a los huérfanos tocando el clarín
Los magos de la espiga
Imperan temperatura benigna alrededor de los
sudorosos embalsamados del trabajo.
Publicado por wineruda @ 13:40  | Poesía Imprescindible
Comentarios (5)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Goizeder
viernes, 31 de marzo de 2006 | 23:43
Me ha gustado especialmente el poema "Desherencia" por "extraño" y "La una y la otra".
Publicado por wineruda
domingo, 02 de abril de 2006 | 18:10
sí, esos son los que más me gustaron a mí también, Char es un grna escritor poco traducido al español
Publicado por Makkkafu
lunes, 03 de abril de 2006 | 8:21
Me gustó Los Soles Canoros especialmente.

Creo recordar haber visto publicado últimante un libro con una recopilación de poemas de René Char, si me entero de datos más concretos os los pongo.

Saludos.
Publicado por ON_AIR
domingo, 30 de abril de 2006 | 22:47
Aromas cazadores (Rene Char)


"Quisiera que mi vieja pena estuviese como la grava en el río: completamente al fondo. Mis corrientes no se cuidarían de ella..."

Una pena es demasiado grande para el comentario.


Me he llevado una sorpresa al entrar y ver que sois los mismos de Critica Literaria.


Saludos.
Publicado por Goizeder
lunes, 01 de mayo de 2006 | 1:32
Bueno, yo soy la misma de los tres blogs que tenemos puestos en los enlaces, y el de reseñas sólo el de blogsome ;)

Saludos.