lunes, 10 de abril de 2006
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UNA TORMENTA DE BLANCO DE ROBERT DUNCAN


ni
el cielo ni la tierra, sin horizontes, es
o-
tra agitada, de contínuo i-
rrumpiente

frontera de blanco
espuma en el tiempo blanco de gaviotas
luminosa de triste blanco, y árboles
fantasmas de negrura o verdor
que son aquí
blancos oscuros de la tormenta.

Blanco blanco blanco como
una frontera de la muerte que avanza
esa es nuestra vida, eso es el amor
verso por verso
que rompe en esplendor, tan-suave, tan oscura-
mente resplandeciente, dominante.

“Qué significaría para nosotros si
él muriera”, escribe una amiga a alguien a quien ama
y que siente que ella
sobrevivirá a los que la rodean.

La línea de supervivencia
en esta tormenta que deslinda
oscuridad de la oscuridad,
...como si la espumante mitad del universo
(ni cielo ni tierra con
horizonte) estuviera para siempre

brotando para ser la otra mitad
oscura que fulgura hacia una ola
sobre la oscuridad que vuelve.

Oh querido gato gris que has muerto en este frío,
naciste sobre mi pecho
hace seis años.

El mar de fantasmas baila. No nos envía
tu pequeña sombra.
No entiendo este
lugar vacío en nuestra felicidad.

Otro amigo escribe en un poema
(recibido hoy , 25 de marzo de 1958)

“La muerte también
puede volver a sus viejos trabajos”.
Publicado por wineruda @ 15:13  | Poesía Imprescindible
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