Pensarás: ¡vaya un trabajo
esa vida regalada!
Escuchar algo de música
y, entre broma y broma, hacerlo propio.
O adaptando un alegre scherzo
en un flujo de estrofas
jurar que es como gime
un pobre corazón en el esplendor de los campos.
Y luego oír algo en el bosque,
entre pinos como monjes que guardan voto
de silencio, o en una cortina de nubes,
en la niebla que cuelga del aire.
Recojo un poco a la izquierda y un poco a la derecha,
e incluso, sin sentirme culpable,
algo de la pícara vida,
recojo todo el silencio de la noche.
Poeta - Anna Ajmatova (Komarovo, verano de 1959)
Tenéis una extraordinaria colección de poemas.
Saludos, Goizeder.