Jueves, 13 de abril de 2006
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Poema XVI

A la una la botella est? vac?a.
a las dos el libro al fin cerrado,
a las tres los amantes ya duermen
d?ndose la espalda
terminados el amor y su comercio,
y ahora las luminosas manecillas
indican que son m?s de las cuatro,
esa hora de la noche en la que los vientos errantes
agitan la oscuridad.

Y estoy harto de este insomnio,
tanto que casi puedo creerme
que el silencioso r?o que sale a chorros de la cueva,
no es poderoso ni profundo,
tan solo una imagen, una met?fora forzada.
Me acuesto y espero a que llegue la ma?ana, y con ella los p?jaros,
y los primeros pasos que bajan por la calle sin barrer,
y las voces de muchachas protegidas con bufandas.




XXV

Amanece de nuevo
en las calles,
y otra vez somos , tu y yo, unos desconocidos;
Si volvemos a encontrarnos, qui?n sabe cuando,
?c?mo podr? decirte que
la pasada noche acudiste,
sin querer, como en un sue?o?
?Y c?mo olvidar
que desgastamos nuestro amor, de buena gana
y hablando a trompicones
como amigos, como lo que acabar?n siendo
aquellos que han dejado que la pasi?n se les muera
dentro del coraz?n?
Ahora, mientras observo como se extiende el rojizo crep?sculo
me pregunto c?mo ha podido el amor
ponerse en sue?os, cuando no nos hemos visto
m?s veces de las que puedo contar con los dedos de una mano.
Publicado por wineruda @ 19:28  | Poes?a Imprescindible
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