Mi?rcoles, 26 de abril de 2006
fotos.miarroba.com


PENUMBRA

Mientras estoy aqu? sentada en la quieta noche de verano,
de pronto, en la lejana carretera, se oye
el rechinar y el acelerar de un tranv?a el?ctrico.
Y, m?s lejos todav?a,
el fuerte resoplar de una m?quina,
seguido del desagarrado arrastrar de un tren de carga cambiando de v?a.
Estos son los ruidos que hacen los hombres
en el largo ajetreo de la vida.
Seguir?n haciendo siempre estos ruidos,
aun despu?s que yo haya muerto y ya no pueda o?rlos.
Sentada aqu? en la noche de verano,
estoy pensando en mi muerte.
?Qu? pasar? contigo?
Ver?s mi silla
con su brillante cobertor de zaraza
iluminada por el sol de mediod?a,
como ahora,
ver?s mi mesa angosta
donde he estado escribiendo tantas horas.
Mis perros meter?n sus hocicos en tu mano,
preguntando -preguntando-
y pendientes de ti con ojos perplejos.

La vieja casa todav?a est? aqu?,
la vieja casa que me ha conocido desde el principio.
Las paredes que me han visto jugar:
con soldados, canicas, mu?ecas de papel,
que me han protegido a m? y a mis libros.

La puerta de entrada estar? mirando a los viejos ?rboles
donde, cuando era ni?a, jugaba con muertos y con incendios;
Mirar? la ancha vereda de grava
donde yo rodaba mi aro,
y las matas de rododendro
donde cog?a mariposas de pintas negras.

La vieja casa te guardar? a ti,
como yo he hecho.
Sus paredes y sus cuartos te guardar?n,
y yo susurrar? mis pensamientos y fantas?as
como siempre,
en las p?ginas de mis libros.
Publicado por Goizeder @ 13:56  | Poes?a Imprescindible
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios