Lunes, 01 de mayo de 2006
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Canto IV

No hay tiempo que perder
Enfermera de sombras y distancias
Yo vuelvo a ti huyendo del reino incalculable
De ?ngeles prohibidos por el amanecer

Detr?s de tu secreto te escond?as
En sonrisa de p?rpados y de aire
Yo levant? la capa de tu risa
Y cort? las sombras que ten?an
Tus signos de distancia se?alados

Tu sue?o se dormir? en mis manos
Marcado de las l?neas de mi destino inseparable
En el pecho de un mismo p?jaro
Que se consume en el fuego de su canto
De su canto llorando al tiempo
Porque se escurre entre los dedos

Sabes que tu mirada adorna los veleros
De las noches mecidas en la pesca
Sabes que tu mirada forma el nudo de las estrellas
Y el nudo del canto que saldr? del pecho
Tu mirada que lleva la palabra al coraz?n
Y a la boca embrujada del ruise?or

No hay tiempo que perder
A la hora del cuerpo en el naufragio ambiguo
Yo mido paso a paso el infinito

El mar quiere vencer
Y por lo tanto no hay tiempo que perder
Entonces
Ah entonces
M?s all? del ?ltimo horizonte
Se ver? lo que hay que ver

Por eso hay que cuidar el ojo precioso regalo del cerebro
El ojo anclado al medio de los mundos
Donde los buques se vienen a varar
?Mas si se enferma el ojo qu? he de hacer?
?Qu? haremos si han hecho mal de ojo al ojo?
Al ojo avizor afiebrado como faro de lince
La geograf?a del ojo digo es la m?s complicada
El sondaje es dif?cil a causa de las olas
Los tumultos que pasan
La apretura continua
Las plazas y avenidas populosas
Las procesiones con sus estandartes
Bajando por el iris hasta perderse
El raj? en su elefante de tapices
La cacer?a de leones en selvas de pesta?as seculares
Las migraciones de p?jaros friolentos hacia otras retinas
Yo amo mis ojos y tus ojos y los ojos
Los ojos con su propia combusti?n
Los ojos que bailan al son de una m?sica interna
Y se abren como puertas sobre el crimen
Y salen de su ?rbita y se van como cometas sangrientos al azar
Los ojos que se clavan y dejan heridas lentas a cicatrizar
Entonces no se pegan los ojos como cartas
Y son cascadas de amor inagotables
Y se cambian d?a y noche
Ojo por ojo
Ojo por ojo como hostia por hostia
Ojo ?rbol
Ojo p?jaro
Ojo r?o
Ojo monta?a
Ojo mar
Ojo tierra
Ojo luna
Ojo cielo
Ojo silencio
Ojo soledad por ojo ausencia
Ojo dolor por ojo risa

No hay tiempo que perder
Y si viene el instante prosaico
Siga el barco que es acaso el mejor
Ahora que me siento y me pongo a escribir
Qu? hace la golondrina que vi esta ma?ana
?Firmando cartas en el vac?o?
Cuando muevo el pie izquierdo
?Qu? hace con su pie el gran mandar?n chino?
Cuando enciendo un cigarro
?Qu? hacen los otros cigarros que vienen en el barco?
?En d?nde est? la planta del fuego futuro?
Y si yo levanto los ojos ahora mismo
?Qu? hace con sus ojos el explorador de pie en el polo?
Yo estoy aqu?
?En d?nde est?n los otros?
Eco de gesto en gesto
Cadena electrizada o sin correspondencias
Interrumpido el ritmo solitario
?Qui?nes se est?n muriendo y qui?nes nacen
Mientras mi pluma corre en el papel?

No hay tiempo que perder
Lev?ntate alegr?a
Y pasa de poro en poro la aguja de tus sedas

Darse prisa darse prisa
Vaya por los globos y los cocodrilos mojados
Pr?stame mujer tus ojos de verano
Yo lamo las nubes salpicadas cuando el oto?o sigue la carreta del asno
Un periscopio en ascensi?n debate el pudor del invierno
Bajo la perspectiva del volant?n azulado por el infinito
Color joven de p?jaros al ciento por ciento
Tal vez era un amor mirado de palomas desgraciadas
O el guante importuno del atentado que va a nacer de una mujer o una amapola
El floreo de mirlos que se besan volando
Bravo pantorrilla de noche de la m?s novia que se esconde en su piel de flor

Rosa al rev?s rosa otra vez y rosa y rosa
Aunque no quiera el carcelero
R?o revuelto para la pesca milagrosa

Noche pr?stame tu mujer con pantorrillas de florero de amapolas j?venes
Mojadas de color como el asno peque?o desgraciado
La novia sin flores ni globos de p?jaros
El invierno endurece las palomas presentes
Mira la carreta y el atentado de cocodrilos azulados
Que son periscopios en las nubes del pudor
Novia en ascensi?n al ciento por ciento celeste
Lame la perspectiva que ha de nacer salpicada de volantines
Y de los guantes agradables del oto?o que se debate en la piel del amor.

No hay tiempo que perder
La indecisi?n en barca para los viajes
Es un presente de las crueldades de la noche
Porque el hombre malo o la mujer severa
No pueden nada contra la mortalidad de la casa
Ni la falta de orden
Que sea oro o enfermedad
Noble sorpresa o espi?n dom?stico para victoria extranjera
La disputa intestina produce la justa desconfianza
De los p?rpados lavados en la prisi?n
Las penas tendientes a su fin son travesa?os antes del matrimonio
Murmuraciones de cascada sin protecci?n
Las disensiones militares y todos los obst?culos
A causa de la declaraci?n de esa mujer rubia
Que critica la p?rdida de la expedici?n
O la utilidad extrema de la justicia
Como una separaci?n de amor sin porvenir
La prudencia llora los falsos extrav?os de la locura naciente
Que ignora completamente las satisfacciones de la moderaci?n

No hay tiempo que perder
Para hablar de la clausura de la tierra y la llegada del d?a agricultor a la nada amante
de loter?a sin proceso ni ni?o para enfermedad pues el dolor imprevisto que
sale de los cruzamientos de la espera en este campo de la sinceridad nueva es
un poco negro como el eclesi?stico de las empresas para la miseria o el traidor
en retardo sobre el agua que busca apoyo en la uni?n o la disensi?n sin reposo
de la ignorancia pero la carta viene sobre la ruta y la mujer colocada en el
incidente del duelo conoce el buen ?xito de la pre?ez y la inacci?n del deseo
pasado da la ventaja al pueblo que tiene inclinaci?n por el sacerdote pues ?l
realza de la ca?da y se hace m?s ?ntimo que el extrav?o de la doncella rubia o
la amistad de la locura

No hay tiempo que perder
Todo esto es triste como el ni?o que est? qued?ndose hu?rfano
O como la letra que cae al medio del ojo
O como la muerte del perro de un ciego
O como el r?o que se estira en su lecho de agonizante
Todo esto es hermoso como mirar el amor de los gorriones
Tres horas despu?s del atentado celeste
O como o?r dos p?jaros an?nimos que cantan a la misma azucena
O como la cabeza de la serpiente donde sue?a el opio
O como el rub? nacido de los deseos de una mujer
Y como el mar que no se sabe si r?e o llora
Y como los colores que caen del cerebro de las mariposas
Y como la mina de oro de las abejas
Las abejas sat?lites del nardo como las gaviotas del barco
Las abejas que llevan la semilla en su interior
Y van m?s perfumadas que pa?uelos de narices
Aunque no son p?jaros

Pues no dejan sus iniciales en el cielo
En la lejan?a del cielo besada por los ojos
Y al terminar su viaje vomitan el alma de los p?talos
Como las gaviotas vomitan el horizonte
Y las golondrinas el verano

No hay tiempo que perder
Ya viene la golondrina monot?mpora
Trae un acento ant?poda de lejan?as que se acercan
Viene gondoleando la golondrina

Al horita?a de la montazonte
La violondrina y el goloncelo
Descolgada esta ma?ana de la lunala
Se acerca a todo galope
Ya viene viene la golondrina
Ya viene viene la golonfina
Ya viene la golontrina
Ya viene la goloncima
Viene la golonchina
Viene la golonclima
Ya viene la golonrima
Ya viene la golonrisa
La goloni?a
La golongira
La golonlira
La golonbrisa
La golonchilla
Ya viene la golond?a
Y la noche encoge sus u?as como el leopardo
Ya viene la golontrina
Que tiene un nido en cada uno de los dos calores
Como yo lo tengo en los cuatro horizontes
Viene la golonrisa
Y las olas se levantan en la punta de los pies
Viene la goloni?a
Y siente un vahido la cabeza de la monta?a
Viene la golongira
Y el viento se hace par?bola de s?lfides en org?a
Se llenan de notas los hilos telef?nicos
Se duerme el ocaso con la cabeza escondida
Y el ?rbol con el pulso afiebrado

Pero el cielo prefiere el rodo?ol
Su ni?o querido el rorre?ol
Su flor de alegr?a el romi?ol
Su piel de l?grima el rofa?ol
Su garganta nocturna el rosol?ol
El rola?ol
El rosi?ol

No hay tiempo que perder
El buque tiene los d?as contados
Por los hoyos peligrosos que abren las estrellas en el mar
Puede caerse al fuego central
El fuego central con sus banderas que estallan de cuando en cuando
Los elfos exacerbados soplan las semillas y me interrogan
Pero yo s?lo oigo las notas del alel?
Cuando alguien aprieta los pedales del viento
Y se presenta el hurac?n
El r?o corre como un perro azotado
Corre que corre a esconderse en el mar
Y pasa el reba?o que devasta mis nervios
Entonces yo s?lo digo
Que no compro estrellas en la nocher?a
Y tampoco olas nuevas en la marer?a
Prefiero escuchar las notas del alel?
Junto a la cascada que cuenta sus monedas
O el bronceo del aeroplano en la punta del cielo
O mirar el ojo del tigre donde sue?a una mujer desnuda
Porque si no la palabra que viene de tan lejos
Se quiebra entre los labios

Yo no tengo orgullos de campanario
Ni tengo ning?n odio petrificado
Ni grito como un sombrero afectuoso que viene saliendo del desierto
Digo solamente
No hay tiempo que perder
El visir con lenguaje de p?jaro
Nos habla largo largo como un sendero
Las caravanas se alejan sobre su voz
Y los barcos hacia horizontes imprecisos
?l devuelve el oriente sobre las almas
Que toman un oriente de perla
Y se llenan de f?sforos a cada paso
De su boca brota una selva
De su selva brota un astro
Del astro cae una monta?a sobre la noche
De la noche cae otra noche
Sobre la noche del vac?o
La noche lejos tan lejos que parece una muerta que se llevan
Adi?s hay que decir adi?s
Adi?s hay que decir a Dios
Entonces el hurac?n destruido por la luz de la lengua
Se deshace en arpegios circulares
Y aparece la luna seguida de algunas gaviotas
Y sobre el camino
Un caballo que se va agrandando a medida que se aleja

Darse prisa darse prisa
Est?n prontas las semillas
Esperando una orden para florecer
Paciencia ya luego crecer?n
Y se ir?n por los senderos de la savia
Por su escalera personal
Un momento de descanso
Antes del viaje al cielo del ?rbol
El ?rbol tiene miedo de alejarse demasiado
Tiene miedo y vuelve los ojos angustiados
La noche lo hace temblar
La noche y su licantrop?a
La noche que afila sus garras en el viento
Y aguza los o?dos de la selva
Tiene miedo digo el ?rbol tiene miedo
De alejarse de la tierra

No hay tiempo que perder
Los iceberg que flotan de los ojos de los muertos
Conocen su camino
Ciego ser?a el que llorara
Las tinieblas del f?retro sin l?mites
Las esperanzas abolidas
Los tormentos cambiados en inscripci?n de cementerio
Aqu? yace Carlota ojos mar?timos
Se le rompi? un sat?lite
Aqu? yace Mat?as en su coraz?n dos escualos se bat?an
Aqu? yace Marcelo mar y cielo en el mismo violonchelo
Aqu? yace Susana cansada de pelear contra el olvido
Aqu? yace Teresa ?sa es la tierra que araron sus ojos hoy ocupada por su cuerpo
Aqu? yace Ang?lica anclada en el puerto de sus brazos
Aqu? yace Rosario r?o de rosas hasta el infinito
Aqu? yace Raimundo ra?ces del mundo son sus venas
Aqu? yace Clarisa clara risa enclaustrada en la luz
Aqu? yace Alejandro antro alejado ala adentro
Aqu? yace Gabriela rotos los diques sube en las savias hasta el sue?o
esperando la resurrecci?n
Aqu? yace Altazor azor fulminado por la altura
Aqu? yace Vicente antipoeta y mago
Ciego ser?a el que llorara
Ciego como el cometa que va con su bast?n
Y su neblina de ?nimas que lo siguen
Obediente al instinto de sus sentidos
Sin hacer caso de los meteoros que apedrean desde lejos
Y viven en colonias seg?n la temporada
El meteoro insolente cruza por el cielo
El meteplata el metecobre El metepiedras en el infinito
Mete?palos en la mirada
Cuidado aviador con las estrellas
Cuidado con la aurora
Que el aeronauta no sea el auricida
Nunca un cielo tuvo tantos caminos como ?ste
Ni fue tan peligroso
La estrella errante me trae el saludo de un amigo muerto hace diez a?os
Darse prisa darse prisa
Los planetas maduran en el planetal
Mis ojos han visto la ra?z de los p?jaros
El m?s all? de los nen?fares
Y el ante ac? de las mariposas
?Oyes el ruido que hacen las mandolinas al morir?
Estoy perdido
No hay m?s que capitular
Ante la guerra sin cuartel
Y la emboscada nocturna de estos astros

La eternidad quiere vencer
Y por lo tanto no hay tiempo que perder
Entonces
Ah entonces
M?s all? del ?ltimo horizonte
Se ver? lo que hay que ver
La ciudad
Debajo de las luces y las ropas colgadas
El jugador a?reo
Desnudo
Fr?gil
La noche al fondo del oc?ano
Tierna ahogada
La muerte ciega
Y su esplendor
Y el sonido y el sonido
Espacio la lumbrera
A estribor
Adormecido
En cruz
en luz
La tierra y su cielo
El cielo y su tierra
Selva noche
Y r?o d?a por el universo
El p?jaro tralal? canta en las ramas de mi cerebro
Porque encontr? la clave del eterfinifrete
Rotundo como el unipacio y el espaverso
Uiu uiui
Tralal? tralal?
Aia ai ai aaia i <
Publicado por wineruda @ 17:37  | Poes?a Imprescindible
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