Lunes, 01 de mayo de 2006
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CENTAUROS IV

El paisaje en forma de empeine, la sombra de una bota,
sin nada que se mueva.
El n?mero de serie del siglo se equipara al canto del gallo.
Al atardecer, mutantes moteados acuden desde campos
lejanos mugiendo,
un grueso tropel de unicornios.
S?lo las estaciones del a?o parecen conocer c?mo
aprovechar un consejo.
Persiguiendo el resbaladizo jab?n, un ama de casa
derrama una l?grima
sobre el fracaso de su marido por coger la empu?adura
de su espada que se transforma en la reja de un arado.
Sin embargo, una acuarela enmarcada representa una
tormenta;
en una novela, la segunda letra es la viva imagen nuestra.
Cerca del cine los j?venes callejean
como envases de esperma helado fuertemente tapados con
corchos.
El cielo vespertino ofrece poco para la esperanza, y a?n
menos para
la acci?n. Y s?lo un veterano de guerra puede a?n recordar
el t?rmino
extranjero de una trinchera donde una estrella
ha ca?do al escapar del telescopio.
Publicado por wineruda @ 21:12  | Poes?a Imprescindible
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