LAS PERSONAS SENSIBLES
Las personas sensibles no son capaces
De matar gallinas
Pero son capaces
De comer gallinas
El dinero huele a pobre y huele
A la ropa de su cuerpo
Aquella ropa
Que después de la lluvia se secó sobre el cuerpo
Porque no tenían otra
Porque huele a pobre y huele
A ropa
Que después del sudor no fue lavada
Porque no tenían otra
"Ganarás el pan con el sudor de tu rostro"
Así nos fue impuesto
Y no:
"Con el sudor de los otros ganarás el pan"
Oh vendedores del templo
Oh constructores
De las grandes estatuas huecas y pesadas
Oh llenos de devoción y de provecho
Perdónalos Señor
Porque ellos saben lo que hacen
CIUDAD DE LOS OTROS
Una terrible atroz inmensa
Deshonestidad
Cubre la ciudad
Hay un susurro de acuerdos
Una telegrafía
Sin gestos sin señas sin hilos
El mal busca el mal y ambos se entienden
Compran y venden
Y con un sabor a cosa muerta
La ciudad de los otros
Golpea a nuestra puerta
CHE GUEVARA
Contra ti se irguió la prudencia de los inteligentes y el arrojo de los necios
La indecisión de los complicados y el primitivismo
De aquellos que confunden revolución con revancha
De afiche en afiche tu imagen atraviesa la sociedad de consumo
Como el Cristo en sangre atraviesa el orden enajenado de las iglesias
Sin embargo
Frente a tu rostro
Medita el adolescente por la noche en su cuarto
Cuando intenta emerger de un mundo que se pudre
CON FURIA Y RABIA
Con furia y rabia acuso al demagogo
Y a su capitalismo de las palabras
Pues es preciso saber que la palabra es sagrada
Que de lejos muy lejos un pueblo la trajo
Y en ella puso su alma confiada
De lejos muy lejos desde el inicio
El hombre supo de sí por la palabra
Y nombró la piedra la flor el agua
Y todo emergió porque él lo dijo
Con furia y rabia acuso al demagogo
Que se promueve a la sombra de la palabra
Y de la palabra hace poder y juego
Y transforma las palabras en moneda
Como se hizo con el trigo y con la tierra
Heme aquí
Heme aquí
Habiéndome despojado de todos mis mantos
Habiéndome apartado de adivinos magos y dioses
Para quedarme sola ante el silencio
Ante el silencio y el esplendor de tu rostro
Mas tú eres de todos los ausentes el ausente
Ni tu hombro me sostiene ni tu mano me roza
Mi corazón desciende las escalas del templo que no habitas
Y tu encuentro
Son llanuras y llanuras de silencio
Oscura es la noche
Oscura y transparente
Mas tu rostro está allende el tiempo opaco
Y no habito los jardines de tu silencio
Porque tú eres de todos los ausentes el ausente
ESPERA
Me acuesto tarde
Espero una especie de silencio
Que nunca llega temprano
Espero la atención la concentración de la hora tardía
Ardiente y desnuda
Es entonces que los espejos encienden su segundo brillo
Es entonces que se ve el diseño del vacío
Es entonces que se ve súbitamente
Nuestra propia mano posada sobre la mesa
Es entonces que se ve el paso del silencio
Navegación antiquísima y solemne