Martes, 25 de julio de 2006
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De mi propia tristeza de ser hombre
arrancado en pedazos de sangre amarga,
con juventud in?til
y amasado por la ausente sed
de desorbitadas muchedumbres
que en vano buscan la raz?n
de los b?falos agonizando
bajo los crep?sculos de uranio
de las grandes avenidas.

Yo,
Valdemar Gris,
habitante de este mundo,
ni?o antiguo de veinticinco r?os secos de edad,
os traigo mi humilde mensaje de primavera
y os digo con alegr?a de estrellas en mis ojos:
Todos los j?venes del mundo somos hermanos.
Somos todos hijos del sol y del misterio.

Una misma mujer humana
cant? sus dulces canciones nocturnas
creyendo ver al borde de nuestros tiernos vientres
un signo, por encima de alfabetos y razas,
que inundar?a las tierras
de aquella claridad presentida
por poderosos genios conmovidos
y que aspira ser realizada
por encima de todo tumulto.

Porque yo os lo digo
de hombre a hombre,
casi sollozando,
con angustia m?gica de inal?mbrico:
Es ya hora,
hermanos m?os en la vida y en la muerte;
es ya hora, os digo,
que sobre las est?riles disputas
triviales de los ancianos
se alce el martirio puro
de los costados desnudos
de los j?venes so?adores del mundo.

Yo os digo
que est?is despiertos, amigos m?os,
mis hermanos juveniles de destino,
so?ando, s?, pero despiertos,
pues podemos ver caer
la ceniza de corazones podridos
lloviendo sobre las grandes ciudades
destruidas, hu?rfanas de un entero designio.
Hemos de estar alerta,
pues en un descuido
las ballenas crecer?n sobre las torres derruidas
y el hombre, devor?ndose
en sus clanes miserables,
terminar? comi?ndose
las patas como un lobo suicida.

Olvidemos, pues, amigos m?os,
hermanos m?os del mundo; olvidemos
las vanas disputas de los viejos.
?Que se llenen los libros con razones in?tiles de muertos,
que nosotros s?lo queremos ver triunfar
la gloria y la nada de la vida
por todos los puntos del viento planetario!
Queremos que nuestro destino de hombres
tenga un camino con soles y riberas,
y maravillosas ciudades de cristal,
y muchachas morenas
cantando por las playas,
y desesperados pensadores
intentando enhebrar ra?ces con estrellas,
e ingenieros poetas que canten
las melancol?as atroces del cemento
que devora el coraz?n de las rosas,
y serenos atletas
con armon?as de agua,
y ardientes corazones de santos
descubriendo senderos
en su pasi?n total.

Pero hemos de estar unidos,
amigos m?os, hermanos m?os del mundo,
y ha de ser nuestro lazo abrasado
un humano destino secreto
de consciencia amorosa de la Tierra.
S?,
tan s?lo con amor varonil
puro en s? mismo,
tan s?lo con amor,
sin objeto,
enamorados del amor,
amantes del vasto mundo
sin presencia en su misterio
que nos reclama inexorable, palpitante,
en cada pulso de todo joven so?ador.
Y hemos de estar all?
todos,
hemos de estar all?
reclamando cada uno y para todos
una activa participaci?n
en la heterog?nea sinfon?a de este mundo nuestro tan hermoso.

Os lo digo yo,
Valdemar Gris,
sediento caminante de luz,
exhausto de t?neles adolescentes
por donde las espigas estrangulan su ra?z hacia arriba:
Todos los j?venes del mundo
somos hermanos de destino,
y os lo digo
con voz quebrada
de antiguos llantos sin consuelo,
con alegr?a renovada
de futuras estrellas en mis ojos.
Publicado por wineruda @ 17:40  | Poes?a Imprescindible
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