Jueves, 02 de noviembre de 2006


DOMINGO

La veis un d?a domingo.
Lleva un cuerpo cansado, lleva un traje cansado
(no la pod?is mirar),
un traje donde cuelgan trabajos, tristes hilos,
pespuntes de dolor, esperanzas sangrantes
hechas verdad a fuerza de ir remendando sue?os,
de ir gastando ma?anas, hombres de cada d?a,
en las estribaciones de un pan dominical.

La veis venir acaso de un azar con ternuras,
de una piedad con f?bulas; la veis
venir y no sab?is que est? llam?ndose
lo mismo que la vida,
lo mismo que su traje hecho disfraz de olvido,
hecho carne de enga?o y servicial,
cortado a la medida de mensuales l?grimas,
de quebrantos tejidos con la ?ltima
hebra de la intemperie, con las briznas
de ese telar de amor donde aprendemos
la hermandad necesaria que es un cuerpo sin nadie.

Sucede que es un d?a m?s bien canci?n que n?mero,
m?s bien como una lluvia de inclemente mirada,
de humilde mano abierta
que volver? a vestir de desnudez la vida.
Y entonces ya es mentira crecer sobre ra?ces,
ya es mentira ese tiempo blandamente nocivo
que se nos va quedando alquilado en la piel,
que se nos gasta hasta dejarnos
un m?sero rastro de caricia vac?a,
llegar a confundirnos en un domingo an?nimo,
en un amor sin cuerpo, hilvanando de l?stima.

Y entonces, ese d?a, el domingo,
viene llegando, corre, se nos acerca
(todos la conocemos),
nos mira igual que un charco
de amor reci?n secado, nos contagia
de todo cuanto es puro en su d?a siguiente,
porque est? consol?ndose con un jornal caduco,
est? desvivi?ndose
en una pobre sucesi?n de acopios para amar,
de ir contando los a?os por tr?nsitos de trajes,
por memorias zurcidas, por sue?os arrancados
del retal de un domingo cegador e ilusorio.
Publicado por wineruda @ 13:16  | Poes?a Imprescindible
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