jueves, 02 de noviembre de 2006




EL DESANIMADOR





Ofendo, como ofenden los cipreses. Soy

el desanimador. Yo soy el que contagia

con sus besos un vómito de silencios oscuros,

una sangría de sombras. Ofendo, ofendo, amada.



He ofendido a mi madre y a mi padre con esta

tristeza que ellos nunca buscaron, ni esperaban,

ni merecían. Y voy a ofender a mi siglo

con el frío y el nunca y el no de mis palabras.



Se ofenden ante mí las risas, como deben

ofenderse los pájaros enfrente de una jaula.

Ofendo como un rostro de náufrago en el lago.

Ofendo como un coágulo de sangre en una página.



Ofendo como ese camino que condice

al cementerio. Como la cera ofendo, amada.

Como la cera, madre. Desanimo y ofendo,

madre, como las flores que mienten en las lápidas.
Publicado por wineruda @ 13:22  | Poesía Imprescindible
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios
 
boomp3.com