S?bado, 09 de diciembre de 2006


PIDO LA PAZ Y LA PALABRA

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
?silencio?,
?sombra?,
?vac?o?
etc?tera.
Digo
?del hombre y su justicia?,
?oc?ano pac?fico?,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.




ENCUESTA



Quiero encontrar, ando buscando la causa del sufrimiento.
La causa a secas del sufrimiento a veces
mojado en sangre, en l?grimas, y en seco
muchas m?s. La causa de las causas de las cosas
horribles que nos pasan a los hombres.
No a Juan de Yepes, a Blas de Otero, a Leon
Bloy, a C?sar Vallejo, no, no busco eso,
qu? va, ando buscando ?nicamente
la causa del sufrimiento
(del sufrimiento a secas),
la causa a secas del sufrimiento a veces...
Y siempre vuelta a empezar.
Me pregunto qui?n goza con que suframos los hombres.
Qui?n se afeita a favor del viento de la angustia.
Qu? sucede en la secci?n de Inmortalidad
cuando seg?n todas las pruebas nos morimos para siempre.
Sabemos poco en materia de sufrimiento.
Estamos muy orgullosos con nuestro orgullo,
pero si yo les arguyo con el sufrimiento no saben qu? decirme.
Mire usted en la gu?a telef?nica,
o en la Biblia, es f?cil que all? encuentre algo.
Y agarro la biblia telef?nica,
y agarro
con las dos manos la Gu?a de pecadores..., y se caen al suelo
todos los platos.
Desde los siete a?os
oyendo lo mismo a todas horas, cielo santo
santo, santo, como de Dios al fin obra maestra!
Pero, del sufrimiento, como el primer d?a:
mudos y flagelados a doble columna. Es horrible



POSICI?N



Amo a Walt Whitman por su barba enorme

y por su hermoso verso dilatado.

Estoy de acuerdo con su voz, conforme

con su gran coraz?n desparramado.



Escucho a Nietzsche. Por las noches leo

un trozo vivo de S?ls-Maria. Suena

a mar en sombra. Mas ?qu? buen mareo,

qu? sombra tan espl?ndida, tan llena!



Huyo del hombre que vendi? su hombr?a

y sue?a con un dios que arrime el hombro

a la muerte. Sin Dios, ?l no podr?a

aupar un cielo sobre tanto escombro.



Pobres mortales. Tristes inmortales.

Espa?a, patria despeinada en llanto.

R?os con llanto. L?grimas caudales.

Este es el sitio donde sufro. Y canto


EN LA INMENSA MAYOR?A



Podr? faltarme el aire,

el agua,

el pan,

s? que me faltar?n.



El aire, que no es de nadie.

El agua, que es del sediento.

El pan... S? que me faltar?n.



La fe, jam?s.



Cuanto menos aire, m?s.

Cuanto m?s sediento, m?s.



Ni m?s ni menos. M?s



JUICIO FINAL
Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuetanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.

Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de suenos: me confieso
que soy un hombre en situacion de hablaros
de la vida. Peque. No me arrepiento.

Naci para narrar con estos labios
que barrera la muerte un dia de ?stos,
esplendidas caidas en picado
del bello avion aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparo los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de niquel. escribid despacio.
Helas aqui, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al reves. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Cai. No me arrepiento.

Impetus nuevos naceran, mas altos.
Llegare por mis pies, para que os quiero?
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras esas y de sue?os esos.



MUY LEJOS

Unas mujeres, tristes y pintadas,
sonre?an a todas las carteras,
y ellos, analfabetos v magn?nimos,
las miraban por dentro, hacia las medias.

Oh cu?nta sed, cu?nto mendigo en faldas
de soledad. Ciudad llena de iglesias
y casas p?blicas, donde el hombre es harto
y el hambre se reparte a manos llenas.

Bendecida ciudad llena de manchas,
plagada de adulterios e indulgencias;
ciudad donde las almas son de barro
y el barro embarra todas las estrellas.

Laboriosa ciudad, salmo de f?bricas
donde el hombre maldice, mientras rezan
los presidentes de Consejo.- oh altos
hornos, infiernos hondos en la niebla.

Las tres y cinco de la madrugada.
Puertas, puertas y puertas. Y m?s puertas.
Junto al Nervi?n un hombre est? meando.
Pasan dos guardias en sus bicicletas.

Y voy mirando escaparates. Paca
y Luz. Hijos de tal. Medias de seda.

Devocionarios. M?s devocionarios.
Libros de misa. Tules. Velos. Velas.

Y novenitas de la Inmaculada.
Arriba, es el jolgorio de las piernas
trenzadas. Oh ese barrio del esc?ndalo...
Pero duermen tranquilas las doncellas.

Y voy silbando por la calle. Nada
me importas t?, ciudad donde naciera.
Ciudad donde, muy lejos, muy lejano,
se escucha el mar, la mar de Dios, inmensa.




BIOTZ-BEGIETAN


Ahora
voy a contar la historia de m? vida
en un abecedario ceniciento.
El pa?s de los ricos rodeando mi cintura

y todo lo dem?s. Escribo y callo.
Yo nac? de repente, no recuerdo
si era sol o era lluvia o era jueves.
Manos de lana me enredaran, madre.

Madeja arrebatada de tus brazos
blancos, hoy, me contemplo como un ciego,
oigo tus pasos en la niebla, vienen
a enhebrarme la vida destrozada.

Aquellos hombres me abrasaron, hablo
del hielo aquel de luto atormentado,
la derrota del ni?o y su caligraf?a
triste, tr?mula flor desfigurada.

Madre, no me mandes m?s a coger miedo
Y, fr?o ante un pupitre con estampas.
T? enciendes la verdad como una l?grima,
dame la mano, gu?rdame
en tu armario de luna y de manteles.

Esto es Madrid, me han dicho unas mujeres
arrodilladas en sus delantales,
?ste es el sitio
donde enterraron un gran ramo verde
y donde est? mi sangre reclinada.

D?as de hambre, esc?ndalos de hambre,
misteriosas sandalias
ali?ndose a las sombras del romero
y el laurel asesino. Escribo y callo.

Aqu? junt? la letra a la palabra,
la palabra al papel.

..............................Y esto es Par?s,

me dijeron los ?ngeles, la gente
lo repet?a, esto es Par?s. Peut-?tre,
all? sufr? las iras del esp?ritu

y tom? ejemplo de la torre Eiffel.

Esta es la historia de mi vida,
dije, y tampoco era. Escribo y callo.





CON NOSOTROS
(Glorieta de Bilbao.)

En este Caf?
se sentaba don Antonio Machado.
Silencioso

y misterioso, se incorpor? al pueblo,
blandi? la pluma, sacudi?
la ceniza,
y se fue ...



YO SOY AQUEL QUE AYER NO MAS DECIA

Dicen que estamos en el anted?a,
yo dir?a. no s? ni d?nde estarnos.
Ramos de sombra por los pies, y ramos
de sombra en el balc?n de la agon?a.

Madera dulce de la luz: estr?a
triste del d?a que se va. Nos vamos.
M?s que lavar el alba, sombreamos
el abanico de la noche fr?a.

Prefiero fabricar un alba bella
para m? solo. Para ti: de todos,
de todos modos no cont?is con ella.

Otros vendr?n. Ver?n lo que no vimos.
Yo ya ni s?, con sombra hasta los codos,
por qu? nacemos, para qu? vivimos.




CANTO PRIMERO

Definitivamente, cantar? para el hombre.

Alg?n d?a, ?despu?s?, alguna noche

me oir?n. Hoy van ?vamos? sin rumbo,

sordos de sed, fam?licos de oscuro.

Yo os traigo alba, hermanos. Surto un agua,

eterna no, parada ante la casa.

Salid a ver. Venid, bebed. Dejadme

que os unja de agua y luz, bajo la carne.

(...)

Solo est? el hombre. ?Es esto lo que os hace

gemir? Oh si supieseis que es bastante.

Si supieseis bastaros, ensamblaros.

Si supierais ser hombres, s?lo humanos.

?Os da miedo, verdad? S? que es m?s c?modo

esperar que Otro ??qui?n?? cualquiera, Otro

os ayude a ser. Soy. Luego es bastante.

ser, si procuro ser quien soy ?Qui?n sabe

si hay m?s! En cambio, hay menos: sois sentinas

de hipocres?a. ?Oh sed, salid al d?a!

No sig?is siendo bestias disfrazadas

de ansia de Dios. Con ser hombres os basta.
Publicado por wineruda @ 16:05  | Poes?a Imprescindible
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