S?bado, 30 de diciembre de 2006


7

Cada uno se va como puede,
unos con el pecho entreabierto,
otros con una sola mano,
unos con la c?dula de identidad en el bolsillo,
otros en el alma,
unos con la luna atornillada en la sangre
y otros sin sangre, ni luna, ni recuerdos.

Cada uno se va aunque no pueda,
unos con el amor entre dientes,
otros cambi?ndose la piel,
unos con la vida y la muerte,
otros con la muerte y la vida,
unos con la mano en su hombro
y otros en el hombro de otro.

Cada uno se va porque se va,
unos con alguien trasnochado entre las cejas,
otros sin haberse cruzado con nadie,
unos por la puerta que da o parece dar sobre el camino,
otros por una puerta dibujada en la pared o tal vez en el aire,
unos sin haber empezado a vivir
y otros sin haber empezado a vivir.

Pero todos se van con los pies atados,
unos por el camino que hicieron,
otros por el que no hicieron
y todos por el que nunca har?n.



1


Sacar la palabra del lugar de la palabra
y ponerla en el sitio de aquello que no habla:
los tiempos agotados,
las esperas sin nombre,
las armon?as que nunca se consuman,
las vigencias desde?adas,
las corrientes en suspenso.

Lograr que la palabra adopte
el licor olvidado
de lo que no es palabra,
sino expectante mutismo
al borde del silencio,
en el contorno de la rosa,
en el atr?s sin sue?o de los p?jaros,
en la sombra casi hueca del hombre.

Y as? sumado el mundo,
abrir el espacio nov?simo
donde la palabra no sea simplemente
un signo para hablar
sino tambi?n para callar,
canal puro del ser,
forma para decir o no decir,
con el sentido a cuestas
como un dios a la espalda.

Quiz? el rev?s de un dios,
quiz? su negativo.
O tal vez su modelo.


5

Ciertas luces apagadas
iluminan m?s
que las luces encendidas.

Hay lugares donde no es preciso
que algo est? encendido para que alumbre.
Pero adem?s hay cosas
que se aclaran mejor con las luces apagadas,
como algunos estratos oblicuos del hombre
o algunos rincones que se instalan subrepticiamente
en los espacios m?s abiertos.

Y hay tambi?n una intemperie de la luz,
una zona despojada y ecu?nime
donde ya no hay diferencia
entre las luces encendidas
y las luces apagadas.



Hemos amado juntos tantas cosas...


Hemos amado juntos tantas cosas
que es dif?cil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.

Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
?rbita de simulacros que resbalan,
tensi?n sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.

Hemos perdido juntos tanta nada
que el h?bito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.

Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificaci?n,
dos sustitutos.

Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.

?nicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera tambi?n para dejarlo.

AS? COMO NO PODEMOS...
As? como no podemos


sostener mucho tiempo una mirada,
tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegr?a,
la espiral del amor,
la gratuidad del pensamiento,
la tierra en suspensi?n del c?ntico.

No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todav?a
cuando nada lo visita.

El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.

Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable
de lo que no existe.


LAS DISTANCIAS...


Las distancias no miden lo mismo
de noche y de d?a.
A veces hay que esperar la noche
para que una distancia se acorte.
A veces hay que esperar el d?a.
Por otra parte
la oscuridad o la luz
teje de tal manera en ciertos casos
el espacio y sus combinaciones
que los valores se invierten:
lo largo se vuelve corto,
lo corto se vuelve largo.
Y adem?s, hay un hecho:
la noche y el d?a no llenan igualmente el espacio,
ni siquiera totalmente.
Y no miden lo mismo
las distancias llenas
y las distancias vac?as.
Como tampoco miden lo mismo
las distancias entre las cosas grandes
y las distancias entre las cosas peque?as.



SI HAS PERDIDO..
.

Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles
m?s solas
para llamarte sin nombrarte.

Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la
c?rcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus
muros.

Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas
desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.

Si has perdido tus l?mites,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.

Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los or?genes.

Solamente si has perdido tu p?rdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.


MENOS QUE EL CIRCO AJADO DE TUS SUE?OS


Menos que el circo ajado de tus sue?os
y que el signo ya roto entre tus manos.
Menos que el lomo absorto de tus libros
y que el libro escondido
de p?ginas en blanco.
Menos que los amores que tuviste
y que el tizne que alarga los amores.
Menos que el dios que alguna vez fue ausencia
y hoy ni siquiera es ausencia.
Menos que el cielo que no tiene estrellas,
menos que el canto que perdi? su m?sica,
menos que el hombre que vendi? su hambre,
menos que el ojo seco de los muertos,
menos que el humo que olvid? su aire.

Y ya en la zona del m?s puro menos
colocar todav?a un signo menos
y empezar hacia atr?s a unir de nuevo
la primera palabra,
a unir su forma de contacto oscuro,
su forma anterior a sus letras,
la v?rtebra inicial del verbo oblicuo
donde se funda el tiempo transparente
del firme aprendizaje de la nada.
y tener buen cuidado
de no errar otra vez el camino
y aprender nuevamente
la farsa de ser algo.


Me visit? una nube



Me visit? una nube.
y me dej? al marcharse
su contorno de viento.

Me visit? una sombra.
Y me dej? al marcharse
el peso de otro cuerpo.

Me visit? una r?faga de im?genes.
Y me dej? al marcharse
la irreligi?n del sue?o.

Me visit? una ausencia.
Y me dej? al marcharse
mi imagen en el tiempo.

Yo visito la vida.
Le dejar? al marcharme
la gracia de estos restos.
Publicado por wineruda @ 14:02  | Poes?a Imprescindible
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por alberthh
S?bado, 30 de diciembre de 2006 | 21:36
que bueno. que bueno!