miércoles, 14 de febrero de 2007


Una palabra


Una piedra
En un río frío.
Otra piedra más
Tengo que poner más piedras
Para poder cruzarlo.


Concha

Le construyes una casa a tu alma.
Y te paseas orgulloso
a la luz de las estrellas
con tu casa a la espalda
como un caracol.
Si adviertes peligro,
te metes en la casa
y te sientes a salvo
detrás del duro
caparazón.

Y cuando ya no existas,
quedará
la casa
y testimoniará
de la belleza de tu alma.
Y dentro susurrará
el mar de tu soledad.


No se cuelga el sombrero en un rayo de sol


Tienes que tener siempre
suelo firme
bajo los pies, algo

a que agarrarte,
la idea
no se atreve

a soltarse,
es como un niño
no tiene confianza, pero

siempre anda
buscando apoyo.
No se cuelga

El sombrero en un
rayo de sol,
tarde aprendiste

a nadar, desconfías
del avión,
no te sientes seguro



La espada

Corta
Cuando se desenvaina,
Si no otra cosa
el aire.



Corté el manzano grande

Corté el manzano grande que tenía delante de la ventana.

Me tapaba la vista, esa era una razón, hasta en verano

estaba oscura la habitación, además

en el mercado de frutas ya

no querían sus reinetas.

Pensé en lo que hubiera dicho

mi padre, a él le gustaba

aquel manzano.

Pero lo talé.



Todo se hizo más luminoso, puedo

ver todo el fiordo

y seguir mejor lo que pasa

en todas las direcciones,

la casa está ahora

más a la vista,

se exhibe mejor.



No quiero admitirlo, pero echo en falta al manzano.

Esto ya no es como antes. Nos protegía el viento y daba

buena sombra, el sol se filtraba por el ramaje

hasta la mesa, y por las noches me solía tumbar a escuchar

el susurro del follaje. Y las reinetas, no hay

mejores manzanas en la primavera, tienen un sabor

tan aromático.

Me duele cada vez que veo el tocón, cuando se haya podrido
lo sacaré de la tierra y lo cortaré para leña.

Olav H. Hauge (1908-1994)
Publicado por Goizeder @ 20:03  | Poesía Imprescindible
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