GIRÁNDULA
1
hacia el alba, los
taxis
huelgan
frente al vidrio de las puertas...
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fucsia,
donde una orla al vuelo se abre
con la súbita
ventolera,
luego
se asienta
perlina, entre
deshecha
espuma
^^
de reflejos
un tobillo
se arquea, y a la vez la
bocas se abren y llenan...
un mundo-
afuera
con lo que el instinto
crecería. Esa
imagen, aquel
espejo
brillo-
céfalo, profundo,
en el que el aliento oscuro
se des--
arruga.
................
sombras
envueltas, destinos
arrasados....
en el ajetreo
al norte de la ciudad,
la luna
se fuga , una y otra
vez, de las bruñidas
aletas
de los guardabarros
jaspeados.
2
cómo la
pañoleta cae, y
la
plata
suave y trencillada
del calzado... ¡son sus signos!
¡ese cielo! ¡la
nueva
noche sin
declive!
El rumor
persigue al rumor, al borde
suys bordes,
como
un brazo que se borra
hacia las
palmas
de bronce fundido
de la luz.
^^
romper, pero
dónde; estrellas, una
ola, que
se hincha , ¿contra qué?...
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... no
hay cielo, y
a-
penas una
tierra, a-
flote en el último eco:
una boca , al
torcerse
al pliegue de un hombro.