El emperador de los lagartos
EL lagarto
se mece con el columpio del cangilón y pasa por la luz y el subterráneo
con un tiempo y ritmo poemáticos...
¡Eh! ¡Alto!
El poema también es un lagarto,
y el poeta, el gran emperador de los lagartos.
Y yo digo ahora, aquí, colgado
del péndulo que oscila entre los mundos que separan la rendija entreabierta de
[mis párpados
aquí y ahora -sacad el reloj-a las tres, con el pico rojinegro del gallo;
¡Oid, amigos! La revolución ha fracasado.
Subid las campanas de nuevo al campanario.
Devolvedle la sotana al cura y al capataz el látigo,
clavad esas bisagras y quitadle el orín a los candados...
Que venga el cristalero y que componga los cristales rotos de los balcones
[de Palacio...
Arreglad las trampas y los cepos y comprad alambre para los vallados...
Sacad de vuestros cofres los anillos ducales, las libreas y los viejos contratos...
Coronad a los poetas otra vez hojas de laurel purpurinado y regaladle a Franco
un espadón simbólico, una medallita milagrosa y un escapulario...
¡Viva Cristo Rey! ¡La revolución ha fracasado!
Esto lo he dicho a las tres. Pero ahora digo a las cuatro:
No obstante el que haga una casa que la haga teniendo en cuenta
[ciertos planos...
y quien escriba un poema, que no olvide que se han viso ya pájaros
que se escapan de la jaula al matemático.
Por ejemplo: dos y dos no son cuatro.
( Y que todavía no se solivianten el tenedor de libros y el rotario:
Todavía seguiremos sumando unos cuantos días antes para que no se colapsen
[los bancos.)
Y digo además: Se han oído gritos desesperados,
aullidos y blasfemias en el subterráneo;
se espera que después del
homo sapiens, de los retóricos y de los teólogos,
[surja un cráneo
que rompa los barrotes y los muros: Dios está todavía encarcelado.
Vendrán poetas de pólvora y barreno, con la mecha en la mano,
y harán saltar la roca donde aún sigue Prometeo encadenado.
( Pero no os asustéis. Antes nos comeremos otra vez el rancio pastelón
[eclesiástico)
para que no se arruinen los panaderos de pan ázimo.)
Y esto no lo digo ni con los conejos del corral ni con las palomas del tejado:
lo digo desde el cubo del pozo que tan pronto está arriba como está abajo.