domingo, 01 de julio de 2007





EL BOSQUE DEL OLVIDO

A veces la realidad nos trae hasta aquí un pensamiento
Disfrazado de sueños pero sin base afectiva,
pronto descubre que la añoranza misma ha muerto.
La canción de la melancolía ha perdido su efecto de eco.
El sendero olvida con júbilo el recuerdo de los zapatos del hombre.
Aquí quedó el corazón liberado del deber de melancolía del sentimiento.
Aquí todo está liberado y los yermos contentos.



LAS GRANDES SOLUCIONES


LA resignación se encarga de arreglar casi todo,
poco a poco va surgiendo en el corazón una suave costumbre de dolor.
Esto sucede completamente sin gritos ni vivas.


Uno se esfuerza por subir
pero se acostumbra a bajar


No son las revoluciones sino las resignaciones
las que a la larga le han permitido vivir al hombre en la medida que ha vivido.
No obstante , nadie ha sobrevivido finalmente.


Probablemente se pueden arreglar las jubilaciones,
pero las resignaciones se arreglan por su cuenta.


Libera poco a poco y sin cesar a todas las instituciones esta tales
de las obras que ellos se ufanan haber hecho.


Pero las puestas de sol sonríen.


EL DILEMA


Si te incorporas a un ritmo de vida que va acelerándose con el teimpo
descubres con frecuencia que al libertad inversamente disminuye.
Finalmente la costumbre sale al encuentro de su muerte
y en la enloquecida competición de los cambios
se ahoga
el arte de fijar un recuerdo en el fluir del tiempo.
También desaparece el sentido de la sombra de la añoranza,
ningún espíritu elegíaco hora las fincas de la destrucción.
Las perlas de continuas traiciones y decepciones
Se van ensartando en el mismo hilo del tiempo que pasa.


EL INSTANTE


SENTADOS en silencio , durante un instante de felicidad,
mirábamos la danza de las mariposas.
Agitaban sus banderas amarillas
en el solemne resplandor del sol.

Pensamos: un día será agradable
recordar cada uno de estos instantes
cuando instantes de otra clase
se hayan ido acumulando hasta formar años,
una vez cuando todos los pinchazos recibidos
hayan crecido hasta convertirse en heridas.


EL JUEGO


CUANDO quieras creer que tú navegas
fácilmente contracorriente,
sube corriendo al puente una noche de luna.
El puente de piedra zarpa inmediatamente contra la vieja corriente de plata.
Tú nunca avanzas nada, pero en la vida mucho
tiene que ser juego para poder vivir.
Publicado por wineruda @ 18:44  | Poesía Imprescindible
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