MIL VECES
ENTRE los dorados escombros de la fábrica de gas
Tú encontraras una tableta de chocolate que huirá al aproximarte
Si corres con tanta velocidad como un tubo de aspirina
Irás muy lejos detrás del chocolate
Que conmueve el paisaje
A la manera de un zapato agujereado
Sobre el que se arroja una manta de viaje
Para no horrorizar a los transeúntes con el espectáculo de esta
desnudez
Que hace castañear los dientes de las cajas de polvos de arroz
Y caer las hojas de los árboles como chimeneas de fábrica
Y el tren pasa sin detenerse delante de una pequeña estación
Porque no tiene hambre ni sed
Porque llueve y no tiene paraguas
Porque las vacas todavía no han regresado
Porque la carretera no es segura y no le gusta
Encontrarse con borrachos o ladrones o policías
Pero si las alondras formaran cola a la puerta de las cocinas
Para hacerse asar
Si el agua se negara a aguar el vino
Y yo tuviera cinco francos
Habría algo nuevo bajo el sol
Habría panes con ruedas que aplastarían los cuarteles de
gendarmeria
Habría semilleros de barbas donde los gorriones criarían gusanos de seda
Habría en el hueco de mi mano
Una lamparilla fría
Dorada como un huevo al plato
Y tan ligera que la suela de mis zapatos se volaría como una
nariz postiza
De modo que el fondo del mar sería una cabina telefónica
Desde la cual nadie lograría nunca ninguna comunicación.
NEBULOSA
CUANDO la noche de mantequilla al salir de la mantequera Ahoga a los topos de las estaciones cuyos ojos braman
se agrandan como una estación de metro que se aproxima
se envuelven con tu imagen
Que en mi cabeza gira como un heliotropo trastornado por el
mareo
Todos los botones del cuello saltan como carneros encaramados
en un polvorín
Y lanzan a lo lejos un chorro enorme de corbatas
Pero tú pasas como una corriente de aire cargado de rocío con alas de lámpara errante
Y cierras la puerta que origina un ruido de azada enterrando
una patata
La puerta de pozo minero
La puerta de provincia irredenta
Donde yo vago en el remolino de tus miradas
Que reverdecen sobre los árboles y entre ellos azulean
Y que no cesan de crear obras de derribo en medio de los
bosques Allí donde los más bellos senos del mundo se entreabren para
gritar No
Agitando su cabellera de sol negro
Que un aguacero al atravesar la calzada ilumina
Cuando la gota de agua de tus pies allí se detiene
Como el timbre cautivo en un oído
Que la espera hizo garita habitada por ratas que la roen Antes de transformarse en barco-lavadero varado en una isla
desierta
O barco de vela olvidado en un cochecama
No es más que un manojo de rábanos que se secan como cualquier presidente de la República
Hasta transformarse en una plaza desierta y blanca Bordeada de palacios de mica fluorescente
Donde
En medio de las batidoras enmohecidas
Y devoradas por las madreselvas en flor
Brotará de pronto una columna de sangre y nomeolvides que tendrán la forma de tus manos y llevarán síes de fósforo
Los cuales crearán a su alrededor grandes auroras boreales con plumas de avestruz y melocotones
Ampliándose como un mar que nunca se quiere atravesar
Y que a tu pies aulla como una caracola
Donde se halla de nuevo el eco de tu voz.