Martes, 18 de diciembre de 2007


DAS KAPITAL

Estrangulando mujeres en los bald?os de los suburbios sus cuerpos pudri?ndose por ah? mientras se beben martinis los viajeros abonados buscando su ejemplar del New Yorker sienten un chifl?n y m?s tarde podr?n ponerse m?s borrachos
mientras ven en la tele el programa repetido sobre Ford. Habr? r?os de ellos baj?ndose, saliendo por ah? por donde las mataron. Dos de ellas estranguladas por el mani?tico.
Hay mani?ticos ocultos por todos lados, ?qu? no los ves? Docenas y docenas, toneladas de mani?ticos (aunque son una minor?a). Pero nos aterrorizan de manera uniforme, por todos lados observamos las paredes de nuestras casas, los botes de basura repletos desperdigados por nuestras descuidadas ciudades, y podr?a darnos
pavor. Una rata se escurre junto a nosotros de pasada a un banquete, ?no oyes los
brindis que se echan a trav?s de las paredes, llenas de rumores de ratas? Fogonazos, el
hijo de alguna mujer tropezar? para morir con un charco de sangre alrededor de la cabeza. Eso no
lo har? el mani?tico. Estas casas viejas se desmoronan, los desempleados se caen, ruedan al lado nuestro,
desesperados, con los dedos cenicientos, acosados. El aire es fr?o el invierno se acumula encima de nosotros y se consolida grado
tras grado. Necesitamos una aspirina o algo y apretarnos mucho los sacos. El hombre calvo en la televisi?n va
por un camino arbolado no es posible aguantar, ni entender, su desabrida ignorancia. La
gente cambia de canalen busca de Good Times y se encuentra a un negro con un sombrero
metido hasta las narices. Resplandores de mani?ticas sombras
antes de ir a la cama, antes de bajar la cortina puedes ver que las hojas est?n
siendo desperdigadas calle abajo ya es demasiado oscuro para ver qu? hay escrito en ellas, las fechas, y
lo mucho que debemos. Las calles tambi?n pronto van a estar vac?as, despu?s de que los fieles regresen a sus
casas de la iglesia, ya salvados de nuevo del Maniaco... excepto que un close-up al rostro del m?stico mayor, la cara rodando hasta sus manos, te provoca escalofr?os por todo el cuerpo, y buscas rastros de la vida de los
mani?ticos. Incluso all?, entre los mitofr?nicos.

?Qu? puedes hacer? Ya es hora al fin de irse a la cama. Las sombras se
cierran alrededor y el cuarto est? callado Casi todos sabemos que hay un mani?tico suelto. Nuestras vidas un
amasijo de frustraciones y de insatisfechas capacidades. Las chicas muertas, el ruido de las ratas, las sombr?as y
relampagueantes luces, la voz muerta en la televisi?n, ?hab?a sangre y pelos bajo las u?as del predicador?
Nos quedamos rumiando

algunas otras pistas mientras nos vamos a dormir, los esqueletos de
los billetes de d?lar, restos del muerto y gastado trabajo, nos alejan de la escena del crimen, hasta que en una
especie de ataque recordamos que cualquier lugar es la escena del crimen. Y ma?ana tener que enfrentar que eso gime
a trav?s de nosotros como el viento, tener que enfrentarlo, como una vieja canci?n en radio city, al trabajar por el
d?larrr gringo, cuando ?ramos
ni?os, y entonces pens?bamos que no era el viento, sino el mani?tico rascando
nuestras ventanas. Qui?n es el mani?tico, y por qu? en todos los lados y al
mismo tiempo...

versi?n Pedro Serrano
Publicado por wineruda @ 16:01  | Poes?a Imprescindible
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios