Mi?rcoles, 19 de diciembre de 2007
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ENCINA Y PERRO

NOVELA EN VERSO

(Fragmentos)



YO nac? en El Havre un veintiuno de febrero
En mil novecientos tres
Mi madre era mercera y mi padre mercero:
Se pusieron muy contentos.
Inexplicablemente conoc? la injusticia
Y una ma?ana me llevaron
A casa de una mujer ansiosa y bestial, una nodriza,
Que me tendi? su seno.
De esta otra leche con dificultad creo
Que me diera un gran banquete
Apretando con mis labios una especie de pera,
?rgano femenino.

Y cuando llegu? a esa edad respetable
De los veinticinco o veintis?is meses,
De nuevo con mis padres, me sent? a su mesa
Heredero, hijo y rey
De un dominio excesivo,
Donde unos ?ngeles ca?dos ce?idos por cors?s
Y unos dolientes diablos
Arrojaban a la basura p?jaros disecados,
Donde flores de metal, de papel o de tela
Crec?an en los cajones
En ramilletes ya preparados para adornar sombreros,
Espect?culo horrible.
Mi padre despachaba toesas de seder?a,
Toneladas de botones,
Kilos de cordoncillos y de cintas
Que se hallaban colocados en anaqueles.
Algunas muchachas le ayudaban en su sosa tarea
Cortando retales
Y subi?ndose en la escalera sin ninguna verg?enza
Ense?aban las enaguas.
Mi pobre madre ten?a un alma musical
Y tocaba el piano:
Mientras, se vend?an sombreretes y encajes
Entre el ruido de sus partituras.
Juana, Enriqueta, Evodia invad?an el s?tano
Buscando el petrol?n,
Una especie de arena aceitosa con que se lavaba
El suelo de la tienda.
Yo ayudaba a barrer aquella materia infecta,
Cuando bajaban las persianas,
Y a caballo sobre un banco gritaba: ?Hasta siempre?
(Comprended: eternidad).
As? crec?a yo entre aquellas se?oritas,
Oliendo su sudor
Que, fruto del trabajo, perlaba en sus axilas:
Yo nunca tuve hermana.
Hijo ?nico, ejemplo del declinar de Francia,
Chupaba caramelos
Mientras mis padres con sus pr?speras finanzas
Acumulaban bonos
De Panam?, del tres por ciento, del empr?stito ruso
Y del Cr?dito Territorial,
Preparando graves consecuencias para la URSS
Y alguna bancarrota.
Mi primo, de m?s edad que yo, birlaba de la caja
Con mi ayuda
Y entre el personal escog?a sus amantes,
Cosa que yo supe un d?a
Cuando, ya p?ber, me ense?aron la moral
Y las buenas costumbres;
Yo siempre respet? esta ley familiar
Y conoc? los prost?bulos.


Pero debo volver un poco atr?s:
Sigo siendo ni?o,
Dibujo con cuidado largos trenes
Y barcos danzando en medio de grandes olas
Y vuelos de gaviotas alrededor del faro
Y castillos cuadrados provistos de sus veletas,
Y soldados y fortines
(Testigos indiscutibles de mi militarismo
-La revancha se aproxima
Y s?lo tengo cinco a?os),
Unos monigotes que un prisma
Bajo mis dedos deshilachaba
Y que yo reconozco, pero que los dem?s creen que son
Delgadas ara?as.
En la escuela aprendimos palotes, cifras y letras
Hurg?ndose la nariz.

LA coronaci?n del difunto rey Jorge V
Fue un acontecimiento: mi padre asisti?.
De Londres trajo soldados de a caballo de las Indias
(De plomo) y un cigarro largo como un brazo.

Bastantes calamidades, poco despu?s de esta fiesta,
Erizaron el cabello de la mayor parte de la gente:
Robaron la Gioconda, un cuadro maestro,
El Titanic choc? con un iceberg gigante.

Unos dibujos mostraron a ilustres millonarios
Ahog?ndose en el Atl?ntico con toda dignidad.
Despu?s se vieron bandidos armados de rev?lveres
Conduciendo por Par?s autom?viles robados.

As? es como se adquiere la afici?n a los desastres
Y a los titulares sensacionales de los peri?dicos.
Viendo la desgracia dibujada por los astros,
Se saborea la de los dem?s como la suya propia.

Yo cambiaba el sentido de los males inevitables,
Pues yo amaba mi dolor, peque?o contratiempo.
De todos los golpes de la suerte supe hacer una f?bula.
Lo menos se convierte en lo m?s: inversi?n consoladora.

Los ni?os tullidos se convert?an en saltimbanquis.
En Roma se apreciaba el gorjeo de los eunucos.
-Mi padre fue a buscar al banco su dinero
porque un servio hab?a matado all? lejos al archiduque.

El 129 parti? para la gran mentira.
En la estaci?n vi embarcarse a mi primo.
A medianoche, para volver, tomamos un coche
Y en el oscuro veh?culo yo gritaba: ?a Berl?n!

El soldado belga ten?a por fusil una tostada
Y en los puertos normandos reaparec?a el ingl?s.
Los rusos acud?an a Berl?n en berlina.
Se apreciaba muy poco el eclipse de sol.

El soldado regres? con una herida.
Un gendarme enfundaba de nuevo las banderas
(Delicada alusi?n al desastre).
Mi familia se march? en barco a Trouville.

Un ge?logo me regal? una anmonita.
El tren conduc?a grupos de refugiados.
Los prusianos avanzaban prodigiosamente de prisa.
En Rennes apenas se consideraba uno seguro.

Pero el milagro esperado vino a liberar Francia,
Aunque mis queridos padres fuesen muy poco cristianos,
A continuaci?n de esto, volvimos a tener confianza:
Y, de com?n acuerdo, tomamos de nuevo el tren.


COMO despu?s de dos a?os escaseara la clientela
Y la tienda marchaba por s? sola sin el due?o,
Mi padre me llevaba con ?l al Gaumont
A ver multiplicarse las vueltas de manivela.

?bamos al Path?, al Kursaal, donde la multitud gritaba,
La multitud de marinos y vagabundos del muelle,
?bamos al Select donde a veces me dorm?a
Cuando solemnemente susurraba un violoncelo.

Y mientras los ingleses fracasaban en los Dardanelos,
Mientras los franceses resist?an en Verdun,
Mientras los cosacos aplastados por los Hunos
Se alejaban temblando de miedo sobre sus monturas,

Por primera vez vi las ilustres botas
De Charlot vagabundo, boxeador o noct?mbulo,
Marino, polic?a, maquinista o ladr?n,
Que aplastaba en la pantalla al asfalto de las callejuelas.

(Cuando nos hubimos re?do de sus c?micas escenas de m?mica,
De la tarta de crema y del bast?n encorvado,
Entonces descubrimos el alma de revolucionario
Y aplaudimos a aquel esp?ritu rebelde).

Mientras unos cow-boys en sus jamelgos
Guardaban, no sin humor, vacas y terneros,
Mientras unos bandidos trabajaban cerebralmente
Robando seg?n los m?todos m?s nuevos,

Mientras unas putas infieles y hermosas
Llevaban a la desesperaci?n a los muchachos elegantes,
Mientras mil desgracias sorprendentes
Les suced?an a millares de rubias doncellas,

Mientras en el rostro ciego de la pantalla
Las olas del oc?ano h?medo se desplegaban,
Mientras por barriles la sangre humana corr?a
Sin te?ir la lona blanca de esta vela,

Yo intentaba volver a ver la imagen palpitante de un ni?o
Cuya suerte se manten?a en los d?as antiguos
Pero no consegu?a nunca remontar el curso
De un tiempo que dividi? la humillante prohibici?n.



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EL HOMBRE DEL TRANV?A



ESTE hombre que anda por la noche a lo largo del muelle
A lo largo del sena entre Asni?res y Corbevoie
Este hombre cuya sombra a cada instante huye
Sigue su camino derecho y su curvada v?a

A este hombre le duelen los pies ? la miseria
Y el cansancio encorva su espalda
Este hombre baila en cada uno de sus pasos
Largos como noches de invierno

Desde hace una hora el tranv?a est? detenido
Este hombre mide los kil?metros
Por el espesor de sus suelas
Camina de noche por esta calle

Su amante una muchacha poco respetable le espera
Tirada en el arroyo y de crueldad nutrida
Y su tiempo se mide en su cuarto insaciable
Que aloja ahora al hombre del tranv?a

Por la ma?ana con los ojos muy tristes debe huir
Y volver a tomar el camino hacia el dep?sito sonoro
Y mientras la muchacha duerme a?n en el catre
?l suspira qu? dulce es sentirse amado.


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UN POEMA ES MUY POCA COSA



UN poema es muy poca cosa
Apenas algo m?s que un cicl?n en las Antilla
Que un tif?n en el Mar de la China
Un temblor de tierra en Formosa

Una inundaci?n del Yang Tse Kiang
Que ahoga a cien mil chinos de golpe
Zas
No eso no da siquiera tema para un poema
Es muy poca cosa

Nos divertimos mucho en nuestro peque?o pueblo
Vamos a edificar una nueva escuela
Vamos a elegir nuevo alcalde y cambiar los d?as de mercado
Estamos en el centro del mundo ahora estamos cerca del r?o
????oc?ano que corroe el horizonte

Un poema es muy poca cosa.
Publicado por Goizeder @ 13:54  | Poes?a Imprescindible
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