
RAFAEL ALBERTI.
1902. Año de gran agitación entre las masas campesinas de toda Andalucía, año preparatorio de posteriores levantamientos. 16 de diciembre: fecha de mi nacimiento, en una inesperada noche de tormenta, según alguna vez oí a mi madre, y en uno de esos blancos puertos que se asoman a la perfecta bahía gaditana: el Puerto de Santa María-antiguamente, Puerto de Menesteos-, a la desembocadura del Guadalete, o río del Olvido.
Mi vocación poética casi empieza de pronto, pero no sin sostener una angustiosa lucha con mi primera vocación: la pintura. Antes de marinero en tierra, escribí algunos poemas, no muchos, de los que sólo he logrado encontrar estos que aparecieron (1922) en Horizonte y en Alfar, dos revistas juveniles de entonces.
(1967.)
1
DESCALZO de las cosas,
¡qué polo sur del alma!
Torres de los luceros,
¿qué telegrama herido
de gritos lleva el viento?
Al corazón del mundo lo han matado
las flechas de los nuevos flecheros.
Y el eco deshilvana
la bobina sonora de todas las campanas.
2
LA noche ajusticiada
en el patíbulo de un árbol.
Alegrías arrodilladas
le besan y ungen las sandalias.
Vena
suavemente lejana
-cinturón del Globo-.
Arterias infinitas,
mares del corazón que se desangra.
3
YA el buque de los años
con la brújula rota
está varado.
En el cielo,
quietas a media asta,
las miradas de los luceros.
Solo una barcarola
ilumina los vientos
y oscurece las olas.
San Rafael, agosto de 1922.
BALCONES
1
TE saludan los ángeles, Sofía,
luciérnaga del valle.
La estrella del Señor
vuela de su cabaña
a tu alquería.
Ora por el lucero perdido,
linterna de los llanos:
porque lo libre el sol
de la manzana picada,
de los erizos del castaño.
Mariposa en el túnel,
sirenita del mar, Sofía:
para que el cofrecillo de una nuez
sea siempre en sueños nuestro barco.
2
EL suelo está patinando
y la nieve te va cantando:
“Un ángel lleva tu trineo.
El sol se ha ido de veraneo.
Yo traigo el árbol de Noel
Sobre mi lomo de papel.”
“Mira, Sofía-dice el cielo-:
la ciudad para ti es un caramelo
de albaricoque,
de frambuesa o de limón.”
3
En tu dedal bebía esta plegaria,
esta plegaria de tres alas:
“Deja la aguja, Sofía.
En el telón de estrellas,
tú eres la Virgen María
y Caperucita encarnada.
Todos los pueblos te cantan de tú.
De tú
que eres la luz
que emerge de la luz.”
(1922) 