Viernes, 24 de octubre de 2008


GLORIA FUERTES.

 

 

AUTOBIO.

 

Nunca vi claro lo del clero,

ni siquiera de niña en el colegio

cuando te lo crees todo.

 

Cuando era pequeña,

tampoco me creí lo de la cigüeña.

 

AUTOBIO.

 

Nací a muy temprana edad.

dejé de ser analfabeta a los tres años,

virgen, a los dieciocho,

mártir, a los cincuenta.

 

Aprendí a montar en bicicleta,

cuando no me llegaban

los pies a los pedales,

a besar, cuando no me llegaban

los pechos a la boca.

Muy pronto conseguí la madurez.

 

En el colegio,

la primera en Urbanidad, Historia Sagrada y Declamación.

Ni Álgebra ni la sor Maripili me iban.

Me echaron.

Nací sin una peseta. Ahora,

después de cincuenta años de trabajar,

tengo dos.

 

AUTOBIO.

 

Mi niñez y juventud

fue de ataúd,

fue injusta y dura

            (y no me hizo dura).

Y veo que hay gente,

que su vida fue cómoda y blanda

y son duros y agreden.

 

AUTOBIO.

 

Pronto me di cuenta

que era una errata eso

de que los niños venían de París.

A los seis años cambié la ese por erre.

Los niños vienen de Parir

-escribí en la pizarra de las monjas-.

Y me echaron.

 

AUTOBIO.

 

Cuando yo nací,

el padre de servidora

ganaba al mes,

lo que mi limpiadora

gana ahora a la hora.

 

Éramos nueve hermanos,

quedamos tres,

-los más fuertes-

 

La mayoría de mis hermanitos

murieron de mortandad infantil

o de guerra civil.

 

AUTO.

 

…Ahora vivo a base de vida.

Vivo de dar, de darme.

(Ahora que nadie me da nada)

sobre todo nadie me devuelve amor,

-claro que no le presté, lo di, lo doy.

(No debo sentirme huérfana, vive Dios y Él es mi Padre.)

Vivo de milagro.

Porque es un milagro cuando sólo se vive de vivir.

 

AUTOBIO.

 

Os digo en prosa:

Nunca pedí dinero,

comida, sangre o ropa.

Empecé a trabajar de niña de niñera.

Fui criada de mi casa propia.

(Yo misma fui mi primer muñeca.)

 

Luego de mayor,

lo único que pedí prestado

fue amor,

lo devolví con creces,

hoy estoy arruinada.

 

AUTO.

 

-Desde los quince años vivo del libro.

-¿Ya escribías?

-No, vendía los libros que robaba.

 

AUTOBIO.

 

…Por entonces,

trabajaba de cuentahuevos en una granja.

Me daban una peseta por centena que empajaba

y me descontaban los cascados.

Hasta que me cansé

de pagar yo los huevos rotos.

 

AUTOBIO.

 

No hay nada más “naif” que un culo en pompa.

Yo también nací un domingo.

Aunque cuando “me hacían”

mis padres ya no se querían,

(a mí tampoco).

Pasaron quince años desde el primer biberón

al primer beso de amor.

 

AUTOBIO.

 

Los primeros pendientes que tuve,

fueron dos sabañones en ambos lobulillos,

debidos al frío del sótano,

-hoy diría al frío y a la avitaminosis esa-

 

AUTOBIO.

 

Mi primera amiga,

fue una muñeca que nunca tuve.

Mis primeros pendientes,

fueron dos sabañones (ya os lo dije).

Mi primer juguete, una máquina de escribir

(alquilada), con la que trabajaba

copiando direcciones,

me pagaban un céntimo por cada sobre.

A veces me sacaba un duro al día.

Mis ojos olían a hambre

y soñaban con triciclos imposibles.

Mis hermanos llevaban sandalias,

A mi me compraban zapatillas.

 

AUTOBIOGRAFÍA.

 

¡Jamás hice novillos!

 

AUTO.

 

No quiero irme del todo

de mi infancia,

porque mi infancia no era la infancia

de los niños de ahora.

 

AUTOBIO.

 

Yo era feliz cuando era niña.

Cuando llevaba los zapatos rotos

y el corazón entero.

Después…

ya todo roto.

 

AUTOBIO.

 

Calle Tres Peces, 3, 4, 8,

Segundo piso (sin ascensor)

eran noches de quinqué,

patatas viudas-pimentón.

Mi madre me hacía soplar

las encinas del carbón.

Yo tenía

manía,

a mi hermano Angelín,

-casi le odiaba-

porque le querían un poco,

(a mí nada).

 

AUTOBIO.

 

Yo empecé en esto de inventar,

muy pronto,

mire usted, señor periodista,

cuando se me ocurrió el primer poema,

me caí de la cuna de risa.

 

        


Publicado por Goizeder @ 19:42  | Gloria FUERTES
 | Enviar