Viernes, 06 de marzo de 2015


Deportaciones


Ya había ocurrido mientras aún
buscábamos modelos. Volver la cabeza
hacia una larga ventana horizontal que mira a la ciudad
para ver a las gentes hechas prisioneras
vecinos, vendedores, paramédicos
arrancados de sus portales, sus puestos de tomates
sus discusiones de mecánicos de autos
y a los niños de los patios de las escuelas
A estas alturas sin embargo
hay muchos más captores que capturados.
Entonces un corte en el sueño: nuestra casa;
cuatro hombres atraviesan la puerta descerrajada
Uno vestido con ligera lana veraniega y corbata de seda
Uno con ropas de trabajo oscurecidas con sangre
Uno con la camisa abierta, alrededor del cuello
un delgado collar con broche de plata
Un en pantaloneta y el torso desnudo
Y han venido a por nosotros, somos dos y ellos cuatro
y pienso, quizás son humanos
y les pregunto ¿Cuándo creen que comenzó todo esto?
como si intentara distraerlos de su propósito
como si intentara apelar a un vínculo común
como si uno de ellos pudiera ser tú
como si me ejercitara para algo
venidero


Qué tiempos son éstos:


Hay un lugar entre dos hileras de árboles
donde la hierba crece monte arriba
y el viejo camino revolucionario se deshace en sombras
cerca de una templo abandonado por los perseguidos
que desaparecieron entre esas umbrías.
He caminado por allí cogiendo hongos al borde del espanto,
pero no te engañes,
éste no es un poema ruso, no sucede en otro lugar, sino aquí,
en nuestro país acercándose a su propia verdad y pavor,
a sus propios modos de hacer desaparecer a las gentes.
No te diré dónde se halla ese lugar, la oscura espesura del bosque
uniéndose a la imprecisa franja de la luz,
sus encrucijadas espectrales, paraíso de la hojarasca:
ya sé quién quiere comprarlo, venderlo, hacerlo desaparecer.
Y si no voy a decirte dónde está, entonces ¿por qué hablarte de ello?
Porque todavía escuchas, porque en tiempos como éstos,
para tenerte al menos escuchando, es necesario
hablar de árboles.

Un Atlas del mundo difícil


He aquí el mapa de nuestro país:
Aquí está el Mar de la Indiferencia, esmaltado de sal
Este es el río nocivo, que fluye de arriba abajo
cuyas aguas no nos atrevemos a probar
En este desierto se han plantado misiles como bulbos
Aquí está el granero de las granjas hipotecadas
Este es el lugar donde nació el chico del rock
Ese es el cementerio de los pobres
que murieron por la democracia. Aquí el campo de batalla
de una guerra del siglo diecinueve Es un afamado cementerio
Esta es la ciudad marítima mítica e histórica donde
las flotas pesqueras fueron a la quiebra
aquí, en el muelle, es donde se trabajaba congelando los peces
troceados con una paga por horas sin ganancias
Aquí vemos otros campos de batalla Centralia Detroit,
los antiguos bosques primitivos los filones de cobre,
las minas de plata
Aquí están los suburbios. El silencio de las calles sube
como el humo
Esta es la capital del dinero y del sufrimiento; sus torres
se destripan en el aire cálido, sus puentes semiderruidos
sus hijos marchando sin rumbo por ciegos callejones rodeados
con rollos de alambres de espino
Prometí enseñarte un mapa y me dices que es un mural
bueno, aunque lo sea, se trata de pequeñas diferencias
todo depende del ángulo desde el que lo miremos


Publicado por wineruda @ 23:54  | Poes?a Imprescindible
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