S?bado, 07 de marzo de 2015


La SUSTITUTA


Me acompaña tu risa prendida en el retrato

donde te descoyuntas crujiendo las muñecas,

y se quiebran tus dedos con la mueca más triste

cuando vienen amigos a invadir tu salón.

Entre el ruido de naipes y las fanfarronadas

de Rakoczy, las copas, los hombres, los espejos,

eres tú recorriendo las teclas, encendida,

despreciando los juegos, la rosa, por el vals

al que en broma te entregas, nuevamente saltando,

derramado el cabello, graciosa en la cintura

la flor del amarillo, desfallecida casi,

y el echarpe mordido lo mismo que el dolor;

corriendo tras el leve frescor de una naranja,

la corteza en la mano con un gesto nervioso,

presurosa volviendo a la sala reluciente

donde, tras la cortina, se desvanece el vals

J U L IO


Hay un fantasma dentro de mi casa:

durante todo el día se oyen pasos;

sombras mueven su cuerpo en la buhardilla...

Hay un duende escondido en un rincón.

Ronda por todas partes a deshora;

se mete donde no le llama nadie;

enfundado en su sábana, se acerca

y, de improviso, tira del mantel.

Sin siquiera limpiarse en el felpudo,

llega alocadamente, en torbellino,

y a la cortina toma por pareja

subiéndole las faldas al bailar.

¿Sabéis quién es el picaro granuja

de tan curioso espíritu travieso?

Se trata del vecino entrometido

que ha venido a la dacha por un mes.

Para su breve tiempo de reposo,

le entregamos las llaves de la casa:

la borrasca de julio, el airecillo

de julio es nuestro huésped singular.

Julio, que cuando llega trae pelusa

de diente de león y de bardana;

que nos mete su luz por los balcones

y que todo lo charla en alta voz.

Desaliñado mujik de la estepa

que nos trae la presencia de los tilos

y la hierba olorosa, suave julio

que mete todo el campo en nuestro hogar.

HASTA LA ESENCIA MISMA DE LAS COSAS...


Hasta la esencia misma de las cosas

llegar quisiera:

en el trabajo, caminando a tientas,

o en la embriaguez confusa del amor.

Hasta el porqué del tiempo ya pasado,

la savia que alimenta sus raíces...

la luz de sus orígenes,

hasta el soplo que enciende el corazón,

sintiendo el suave tacto

del hilo de la vida, de los hechos

para meterme dentro, estar en ellos

y un mundo con mis manos alumbrar.

¡Ah si del soplo aquel estremecieran

mis dedos la caricia...!

Escribir en tal caso yo podría

de la virtud de un alma pasional;

de la injusticia, el cuenco de las manos,

de la caza del hombre,

de la sorpresa en que el azar se esconde,

del pecado diría su sabor;

su ley descubriría

descortezando el velo de su grano,

y entonces ya sabría el gesto mágico

con que apresar su voz.

Irguiendo su estatura, como tilos

temblorosos y firmes,

alineados por cientos o por miles,

cultivaría versos mi jardín:

versos con el aliento de la rosa,

la gracia de la menta,

de los juncos, el canto de la siega...

con la fuerza del trueno para herir.

Así sembró Chopin el misterioso

mensaje de los sotos, de las tumbas,

de los campos polacos en su música

transida de dolor...

Que si tenemos preparado el arco,

tirante cada vena, alcanzaremos

con nuestra flecha el premio

por cuyo fruto apuesta el corazón.

Versiones de Carlos Alvarez


Publicado por wineruda @ 23:52  | Poes?a Imprescindible
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